CINCO APUNTES, a propósito del discurso de PPK

Por Diego Trelles Paz
1. Y, de pronto, el discurso sobrio, corto y directo de PPK consigue el aplauso unánime de los comentaristas políticos. Todos se olvidaron rapidito del cocacho de su bancada en el Congreso. El fujimorismo pitea, mandonea, hace chongo en el Congreso, afea la ilusión discursiva del “Perú moderno” del que habló PPK mientras homenajeaba a Belaúnde (el presidente de la matanza de Putis), y lo que hizo Peruanos Por El Kambio en el Congreso fue… votar en blanco.
Algunos de estos comentaristas han sugerido o dicho, –así, sin roche– que ha sido el mejor discurso de la historia republicana del Perú. Adiós prudencia, adiós capacidad crítica, PPK no dijo cómo va a hacer lo prometido pero no importa. Entre los cultores de la hipérbole política, hay quienes lo asesoraron en el debate contra Keiko. Si Ollanta Humala daba el mismo discurso el 2011, lo mataban.
2. Es tan simple como esto: vivimos en un país que, a diferencia de la mayoría de países latinoamericanos, vive adicto al modelo neoliberal (más de 25 años y seguimos). La lógica de todos los poderes fácticos (siendo la prensa la de mayor influencia) es crear las condiciones para que este modelo sea intocable. Cuando las condiciones no se imponen por las buenas se impondrán por las malas. PPK es un tecnócrata que ha llenado los ministerios de tecnócratas y que ha puesto en el Ministerio de Inclusión Social a Cayetana Aljovín, funcionaria que hasta el día de hoy no responde por el delito del fraudulento proceso de salvataje del Banco Latino (cometido durante el gobierno de Fujimori). Lluvia de millones que se premia con un puesto de Ministra.
3. En realidad, ahora, parece que ser crítico es hasta herético. Estamos en una aparente luna de miel que une a los demócratas porque el fujimorismo ha decidido mostrar enfáticamente las fauces del monstruo que es. El enemigo común ha actuado con más torpeza que de costumbre y a PPK ya le alaban hasta el bailecito.
4. De manera paralela, el periodismo Chichi ha sido destinado a demoler a Ollanta Humala y tienen el descaro de proponer que ha sido el peor presidente de la historia. MENTIRA. Humala es un traidor pusilánime al que forzaron a gobernar para los dueños del Perú (como siempre hacen) pero no fue, ni por asomo, el gobierno gangrenado en corrupción de los períodos de Alan García y del decenio dictatorial de Alberto Fujimori. Fujimori está preso por corrupto. García no está preso porque en este país no hay justicia. El primero tuvo al Grupo Colina, el segundo al Comando Rodrigo Franco. Ambos gobiernos asesinaron, torturaron y desaparecieron a miles de ciudadanos peruanos. El Perú que tenemos, el Perú adicto al neoliberalismo, pone por delante el modelo económico que la vida de las personas que no se benefician de él. Negar esto es mentir.
5. El Presidente blanco que baila es “de lujo”. Su mujer blanca que respeta el protocolo es “de lujo”. Sus familiares extranjeros y artistas son “de lujo”. El Perú es ese país ficticio donde nadie quiere ser “cholo” y a eso nos educan desde niños: a pensar que el “blanco” es mejor y tiene más derechos que todos. Ni Alejandro Toledo que llegó a la presidencia vendiendo el discurso del “cholo sacrificado” quería ser “cholo” y jamás gobernó para los “cholos” a los que se dirigió. Nadine Heredia es deshonesta y, como lo profetizó su suegro bien rapidito, se emborrachó de poder. Una pena. Pero negar que la derecha más nefasta y su brazo escrito –el periodismo Chichi– le hizo la vida imposible y actuó de la manera más ruin con ella, es simplemente negar un trabajo sistemático de demolición contra la ex Primera Dama: una mujer que se atrevió a romper “protocolos” y a hablar claro. Nadine no es “de lujo”. Nadine es, para ellos, una ayacuchana arribista que se atrevió a salir en COSAS.

Ojalá que PPK pueda llevar a cabo siquiera la mitad de los compromisos que dejó su mensaje. Siendo un tecnócrata económico, hay que reconocerle la voluntad por resaltar lo social y por hacer que su mensaje tenga un tono más reformista y político de lo que se esperaba. Personalmente, me interesa lo que ha expresado, en varios momentos, en términos de salud y cultura. Ahora bien, falta el cómo y, sin eso, lo que queda solo es discurso. Me siento parte de una oposición no obstruccionista y ahora estoy más convencido que nunca de que votar contra el fujimorismo y darle ese voto urgente, fue lo mejor. Pero no hay que confundirse porque los terribles antecedentes del ahora Presidente siguen ahí.