El aprofujimorismo y su supuesto "veto"

Del muro de Félix Reátegui

«La historia se repite, primero como tragedia y después como epopeya»

Ayer oí que se cumplía un aniversario más de la muerte de Víctor Raúl Haya de la Torre. Nunca he sentido simpatía política ni admiración intelectual por Haya. Pero hay que reconocer que fue una oportuna voz reformista cuando el Perú era, política e ideológicamente, un monolito oligárquico. Por eso me parece ridículo y vergonzoso el uso que el aprofujimorismo hace de algunos aspectos de la vida política de fundador del aprismo.

Cuando se habla de la compulsión criminal del aprismo alanista (¿habrá otro?), a los apristas les encanta decir que hay «antiaprismo». ¿En serio? ¿Qué era el antiaprismo? El antiaprismo era, digámoslo así, la ideología oficial impuesta por la gran prensa y otros poderes contra el partido que proponía una reforma agraria entre otros grandes cambios. Los apristas de hoy parecen no ver ninguna diferencia entre la persecución a Haya de la Torre y su militancia por promover esas ideas hace setenta años y las críticas a Alan García y sus capitostes por indultar narcotraficantes a escala industrial y por las decenas de negociados turbios en los que se involucran. Si todavía hay jóvenes apristas, esto debería resultarles ultrajante.

Pero como el aprismo de hoy se está volviendo indistinguible del fujimorismo y se encamina a convertirse en su brazo semiletrado, no extraña que los aspirantes a teóricos del fujimorismo (Víctor Andrés Ponce, Hugo Neira) también estén saqueando el cadáver de Haya. Los fujiteóricos dicen, por ejemplo, que en estas elecciones se ha materializado un «veto» contra Fuerza Popular, que supuestamente representa a un capitalismo cholo, emergente, al que las elites de derecha e izquierda no entienden ni quieren entender. ¿Cuándo se ha hablado antes de «veto» en la política peruana? Ah, cuando se hablaba del veto militar y oligárquico al Apra reformista. O sea, combatir duramente en elecciones libres a un partido, Fuerza Popular, por su entraña criminal, por su estructura mafiosa, por su historia delictiva, es, para ellos, una repetición del veto antiaprista de hace décadas.

A los aprofujimoristas semiletrados solo les falta hacer una alusión «original» para redondear su idea. ¿Qué tal si dicen: «la historia se repite, primero como tragedia y después como epopeya»? No sé si sus patrones captarán el guiño, pero su sobonería quedará bien redondeada.