Sobre los cusqueños urbanos y el aeropuerto de Chinchero

Por Pablo Del Valle

El grueso de los «cusqueños urbanos» de la ciudad del Cusco son relativamente indiferentes a lo que pasa en Chinchero: la señora que vende el emoliente en la esquina de mi casa, donde queda la Universidad Alas Peruanas, no tiene ninguna opinión formada al respecto, y así también se observa en los microbuses y ómnibus. Ven pasivamente «un lío de blancos», es decir, les disgusta la corrupción que ha habido en el contrato, en la adenda, pero no son ni entusiastas ni detractores furiosos del Proyecto del Aeropuerto. Si les presentan una encuesta, si están de acuerdo o en desacuerdo, dirán que están de acuerdo, pero eso no significa que lo hayan meditado ni que les importe el asunto particularmente.

Quienes por ejemplo, tienen agencias de viaje, no saben aún si sus agencias de viaje se van a beneficiar o no, aunque presumen que sí, y pensándolo así, apoyan, pero sin un entusiasmo que los movilice a las calles. Las movilizaciones en las calles a favor del Aeropuerto por término medio están compuestas por empleados del Gobierno Regional, de COPESCO, de la alcaldía provincial, que gracias a su movilización, tienen asueto en el trabajo. Pero lo que a mi parece es que con un Aeropuerto en el Valle Sagrado, las grandes cadenas hoteleras, de transporte, van a desplazar a los pequeños empresarios emergentes cusqueños largamente. El gran capital desplazará a los pequeños capitales locales.

Todo se mueve a nivel de las élites políticas, que es de intuir, tienen intereses económicos y no solo políticos, en la realización de este Aeropuerto en Chinchero. No creo que haya uno de los entusiastas del medio burocrático-político cusqueño que ya no se haya enganchado en algún proyecto inmobiliario en el Valle Sagrado, o de otra especie y que pareciendo que lo hace por amor al chancho, en realidad lo hace por amor a los chicharrones.

¿Pero participarán realmente en el reparto de la parte grande de la torta?
Yo creo que no, porque nunca lo han hecho, siempre han sido bisagras de intereses económicos más grandes que los suyos.