Un reto ante el silencio de la mujer campesina

Por: Karina Baca Gómez Sánchez

“PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y AGENDA DE LAS MUJERES EN LAS PROVINCIAS ALTAS DEL CUSCO”

Uno de los pilares más importantes de la democracia lo constituye la participación con igualdad entre varones y mujeres; de todas y todos los ciudadanos sin exclusio­nes, diferencias ni obstáculos y solo así; podemos apostar por un desarollo integral en nuestro país. Para direccionar nuestros esfuerzos hacia este desarrollo necesita­mos hacerle frente a las desigualdades existentes para concentramos en las bre­chas o aquellas condiciones de inequidad que hacen desigual las oportunidades entre mujeres y varones, en desmedro es­cencialmente de las mujeres cuyo impacto en la familia es crucial. Actualmente he­mos podido apreciar algunos avances del Estado como la disminución de la morta­lidad materna y el analfabetismo que eran brechas directamente relacionadas con la mujer, y a partir de la visualización de sus problemas se pudo hacer frente a los mis­mos desde la planificación de programas y proyectos hasta el despliegue de estra­tegias especializadas en el eje estratégi­co de salud donde se concentró la mirada del Estado y las cifras fueron cediendo; sin embargo y a pesar de los esfuerzos desple­gados la situación de la mujer en provin­cias altas continúa siendo contradictoria, mientras las cifras oficiales muestran una disminución considerable de afectación, la realidad nos muestra otras aristas; por citar una: La provincia de Chumbivilcas registra 208 denuncias por violencia fami­liar; sin embargo quienes trabajamos en la zona sabemos que ese no es un indicador confiable; esta cifra en realidad representa el grado de acceso a la justicia por parte de la mujer de las comunidades campesinas de las provincias altas donde el sistema de prevención y atención de la violencia fami­liar resulta inaplicable; en estos espacios cuando se produce y reproduce la violen­cia familiar; las mujeres guardan sepulcral silencio y la única forma de enterarse del conflicto es por el feminicidio consumado o la autoeliminación por envenenamiento. Los servicios públicos se encuentran lejanos y sus funcionarios no son los más com­petentes, ni los más atentos más aún es frecuente el maltrato a la población.

<<Los servicios públicos se encuentran lejanos y sus funcionarios no son los más competentes, ni los más atentos más aún es frecuente el maltrato a la población>>

La mujer se ve imposibilitada de cargar con sus hijos y proveerles de alimentación asi como refugio hasta Santo Tomas ade­más de hacer la complicada travesía para los examenes médicos, la denuncia como tal etc, y la demora del proceso que proba­blemente termine sin la adecuada atención hace que la mujer campesina no realice la denuncia. También existe la probabilidad de perder sus tierras por no ser la titular del derecho de posesión en la comuni­dad; y al respecto cabe referir que la mu­jer, en su mayoría; no cuenta con acceso a la posesión de la tierra, no cuenta con autonomía económica, está sobrecargada de actividades y carga con el trabajo do­méstico no valorado ni remunerado; ade­más de encontrarse en extrema pobreza y debilitadas en su autonomía para regu­lar su vida al interior de las comunidades. En medio de esta desigual y complicada coyuntura surgen las organizaciones de mujeres que posibilitan espacios de participación en la cual hacen escuchar su voz a cerca de sus necesidades urgentes, como la necesidad imperiosa de acceder a la posesión de la tierra como comunera calificada o disminuir los índices de em­barazos adolescentes que tanto afecta a las provincias altas.

Una agenda es el reto elemental que se in­terpone al silencio de la mujer campesina y que con ella planifica su desarrollo de forma organizada apostando por cumplir todo lo que en ella se plantea.

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