El próximo gobernador y la apatía del Cusco

Por. Wilson Chilo L.

LA SEGUNDA VUELTA ELECTORAL NO HA LOGRADO GENERAR EXPECTATIVA EN LA CIUDADANÍA

El 9 de diciembre está concluyendo el pro­ceso electoral y se está abriendo una nue­va etapa para nuestra región; la segunda vuelta para gobernador regional con Jean Paul Benavente y Luis Wilson otra vez nos ha evidenciado las contradicciones de nuestra política local y algunas particulari­dades de este último proceso.

Los debates, espacio para las portátiles

A diferencia de otros años, en estas elec­ciones hemos presenciado la organización de debates electorales por diferentes pro­vincias, organizaciones sociales, institucio­nes y medios de comunicación; cada una queriendo levantar su agenda y también dar una muestra de poder ante los candida­tos, aquellas que no tuvieron dicha fuerza simplemente no llegaron a garantizar sus actividades o los candidatos no les daban la debida importancia.

Lo que hemos podido observar es que los debates han sido espacios para que las portátiles de cada partido político muestre su fortaleza, la presencia de los ciuda­danos interesados ha sido muy poca; esa fotografía la hemos visto en Cusco y también en provincias como Espinar. La poca participación de la población nos permite decir que esta serie de actividades no es la mejor herramienta para hacer co­nocer las propuestas de los candidatos.

La guerra sucia y desinterés ciudadano

La primera vuelta electoral arrojó el gran porcentaje de cusqueños y cusqueñas que no asistieron a las urnas, el ausentismo junto con el voto viciado y blanco han evidenciado el descontento y la desconfianza de la ciudadanía ante los candidatos; esta falta de motivación ante las elecciones se da en un contexto de serias denuncias de corrupción y claro, también por la poco iniciativa de los candidatos para hacer llegar sus propuestas y ganar la confianza de la gente.

En esta segunda vuelta, otra vez, se va replicar este escenario de descontento y desconfianza, los candidatos de Acción Popular y Restauración Nacional priorizaron la guerra sucia a través de las redes sociales, en los debates y en los diferentes espacios que vieron como oportunidad para desprestigiarse el uno al otro. Esta imagen no hace otra cosa que reafirmar el descontento de los cusqueños. La campaña por el voto viciado o blanco la han hecho ellos mismos.

Pragmatismo y su propuesta para el Cusco

La carrera política de ambos candida­tos ha evidenciado que no tienen reparos para acceder a una cuota de poder, ni con quien andar para lograr este objetivo. Este aspecto marca un antecedente impor­tante frente a su actuar si serian Go­bernadores del Cusco, si cederían a las presiones del centralismo, qué actitud frente a las grandes empresas mineras y turísticas de la región y la capacidad de convocar a un equipo de profesiona­les o pagar favores con puestos en las gerencias.

Hasta el último día de elecciones ningún candidato a dado muestras concretas so­bre su lucha contra la corrupción, ni ha querido indicar quienes serían sus geren­tes y equipo de trabajo, lo que hemos escu­chado son compromisos y promesas.

En el caso de Jean Paul Benavente su re­lación con las empresas turísticas, haber laborado con Hugo Sayán, ir con Benicio Ríos en su plancha y ahora ser acción po­pulista nos evidencia ese pragmatismo en la política. Por otra parte, Luis Wilson ya tiene un gran peso sobre la espalda al ve­nir de canteras apristas y todo lo que viene significando las prácticas de este partido, al ser congresistas ha dado muestras de no tener reparos en insultar de revoltosos a sus paisanos convencianos.

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