5 de abril de 1992, para no olvidar

Por: Alberto García Campana

Hace 27 años, un NN de la política que había irrumpido en el escenario electoral peruano dos años antes, puso en marcha la maquinaria que aplastó toda forma de decencia en la gestión pública.

El 5 de abril de 1992, el entonces presidente Perú, Alberto Fujimori, dio el golpe de Estado, disolviendo el Parlamento Nacional, interviniendo el Tribunal de Garantías Constitucionales, apropiándose del Poder Judicial, clausurando los gobiernos regionales, persiguiendo a los opositores políticos, liquidando las organizaciones sindicales y enterrando la honradez.

Lo que vemos hoy, 27 años después, no es sino resultado de ese asalto. El 5 de abril de 1992, asumió la presidencia del Perú el nefasto Vladimiro Montesinos, utilizando como títere al migrante japonés. Todo lo que hoy nos escandaliza, lo que nos llena de vergüenza, tuvo sus orígenes aquel infausto 5 de abril.

Quienes se atrevieron a enfrentarse a la cleptocracia, fueron acusados de terrorismo y enviados a prisión. Vigorosas organizaciones sindicales como la Federación de Empleados Bancarios, Luz y Fuerza, Federación Minera, etc. fueron arrinconadas y liquidadas por la mafia.

Se inició el saqueo.

Se enterró la decencia.

Se secuestró al Perú.

Eso es lo que no hay que olvidar. Nunca más el Perú debe sufrir otro 5 de abril. 

Foto: Convoca.pe

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