Crisis Política y conflictos sociales, pensar en país

Foto: Mayu Belami

Varios sectores coinciden en que se acerca un primer desenla­ce de esta crisis política, el sentir de la población, ya sea refle­jada en las encuestas o en las calles, es ¡Que se Vayan Todos! Hasta hace unos meses la crisis, esa disputa por el poder, solo se veía arriba, entre Ejecutivo / Legislativo y las presiones para detener las investigaciones de corrupción; a partir de la huelga indefinida en el Valle del Tambo, se ha abierto un escenario en donde la crisis también se expresa en la movilización ciu­dadana por sus agendas y reivindicaciones propias, abriendo una pequeña fisura de cuestionamiento al modelo económico, impuesto hace más de 25 años, una lógica y visión de país ex­cluyente a los beneficios de la mayoría de los peruanos y pe­ruanas.

¿Recuperar la democracia, para quién?

En estos momentos de crisis política y social, los diferentes actores ya no pueden esconder sus reales apuestas, la máscara de lucha contra la corrupción y defensa de la democracia, se cae cuando los trabajadores mineros amenazan con lazarse del edificio del ministerio de trabajo, porque nadie los atiende; tras la toma del ministerio y resistir la brutal represión de la policía; los funcionarios les llevan a una reunión para no darles ningu­na salida, cual trampa, al finalizar la negociación los dirigentes son detenidos y arrastrados por los suelos.

Tras ver estas imágenes de represión a los trabajadores mine­ros y el Valle de Tambo, los gases lacrimógenos en las aulas de la universidad San Marcos y la detención de Walter Aduviri, uno se pregunta, si solo basta con adelantar las elecciones para que el Estado –ese conjunto de instituciones- sea de la gente y para la gente; porque lo que venimos apreciando es un Estado capturado, en donde el presidente Martín Vizcarra nos habla de una democracia para los grandes intereses económicos.

Este aspecto se pone en evidencia, cuando con bombos y plati­llos, el Ejecutivo impulsa el Plan Nacional de Competitividad y Productividad; tal como indica José de Echave, “es un plan que termina afirmando que el Perú siga siendo un país donde el núcleo central y matriz productiva dependa de la minería”; vul­neración de derechos laborales, imposición de proyectos, cero consultas previas, ni una mención de Ordenamiento Territorial. Es la misma “Hoja de Ruta” que le pusieron a Ollanta Humala –el cual abrazó- y terminó traicionando a las expectativas de cambio.

Hoy pensar en país, debe estar en primer plano, en esta edición cuando Eduardo Cáceres nos habla del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, nos dice: “rememorar…, es tam­bién una manera de actualizar eso que Basadre llamaba, “la promesa de la vida peruana”. A pocos años del bicentenario de la fundación de la República, volver sobre esa promesa incum­plida es una tarea imprescindible”.

Este momento de la crisis política nos permite poner en cues­tión este modelo y nos insta a pensar en otro país, en propues­tas y alternativas; un camino que va depender del rol activo de la ciudadanía; porque tal como hemos indicado al inicio, se acerca un primer desenlace a esta crisis política, los escenarios y actores son múltiples; nuestra apuesta es por el respeto de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las poblaciones del país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *