Obras hospitalarias en “cuarentena” en Cusco y Apurímac

Corrupción e ineficiencia impidieron que las dos regiones cuenten con modernos nosocomios, que hubieran facilitado la lucha contra la pandemia del coronavirus. Hubo un festín de vicios, supuesta corrupción, incumplimientos, pagos indebidos y más.

La pandemia del nuevo coronavirus desnudó la precariedad del sistema de salud. Afortunadamente los servicios hospitalarios de Cusco y Apurímac todavía no han sido sobrepasados como en otras regiones. No obstante, los nosocomios no funcionan en toda su capacidad por su antigüedad.

Sucede que en las dos regiones tres obras que iban a ser nuevos hospitales están paralizadas por irregularidades en las concesiones y proceso de construcción. Hubo corrupción, pagos indebidos y más vicios.  Cusco y Apurímac son dos regiones donde hay obras de salud en “cuarentena”, incluso mucho antes que haya empezado el estado de emergencia por el COVID-19.

Hospital Antonio Lorena

La intención de contar con un nuevo hospital Antonio Lorena en Cusco surgió en 2009. El entonces presidente regional, Hugo Gonzales, quien estuvo preso por corrupción, avanzó el proyecto cuando convocó a licitación. Era fines de 2010. Sin embargo, su sucesor Jorge Acurio se opuso y reclamó ser el quien haga la obra por administración directa. Acurio salió hace poco de la prisión preventiva que cumplía por haber supuestamente recibido una coima de la empresa Odebrecht.

Después de varias idas y vueltas, Acurio pidió a la UNOPS licitar la obra hospitalaria, dejando de lado su promesa de hacer la obra por administración directa. OAS se adjudicó la obra en 2012 por S/ 291 millones 579 mil 667.48.  Según el equipo especial Lava Jato, la obra se concesión a cambio del pago de una coima del 2.5% del costo de la obra. Hay una investigación por corrupción que involucra a los exgobernantes Acurio y René Concha, así como a Nadine Heredia.

La empresa brasileña avanzó la obra física hasta que el exgobernador Edwin Licona decidió resolver el contrato por incumplimiento de plazos el 25 de marzo de 2015. Hasta ese día, según la supervisora Cesel, el avance de la obra física llegó a 64%, mientras que un reporte del Gobierno Regional del Cusco tasó el progreso en menos del 46%.

Fachada del abandonado hospital Antonio Lorena del Cusco. (Foto: La República)

OAS cuestionó la medida, pese a que la obra también presenta deficiencias como agrietamientos, rajaduras y otros. Cobró S/ 180 millones. Concluir la estructura y equiparla, según los nuevos costos calculados por la actual gestión regional de Jean Paul Benavente demandará alrededor de S/ 230 millones. Eso equivale a decir que lo que iba a costar S/ 291 millones ahora costará S/ 410 millones.

Hospital de Quillabamba

La población de la provincia de La Convención, en Cusco, también sueña con un nuevo y moderno hospital. Actualmente el nosocomio funciona en una infraestructura de adobe. Ser concibió para atender a una población menor a 50 mil habitantes; ahora tiene casi 150 mil.

En 2017 se puso en marcha el proyecto de mejoramiento y ampliación de los servicios de salud del hospital Quillabamba. El Programa Nacional de Inversiones en Salud (Pronis), unidad ejecutora del Ministerio de Salud (Minsa), convocó a un concurso público de licitación y el ganador fue el Consorcio Constructor Lima, integrado por IMESAPI Sucursal Perú y ODIN Ingenieros. El contrato se suscribió en febrero de 2018 y se actualizó en marzo. La obra empezó a ejecutarse el 27 de junio y debió estar concluida el 18 de diciembre de 2019.

El proyecto integral que incluye infraestructura y equipamiento debía costar 129 millones 553 mil 367 soles. El Consorcio Constructor Lima solo tenía que construir el local por S/ 98 millones 297 mil 883. La obra se paralizó en setiembre de 2019, porque Pronis resolvió el contrato también por incumplimiento de los plazos.

Trabajadores del hospital de Quillabamba reclaman la conclusión de la obra.

Según Infobras, en aquella fecha el avance físico de la obra era de 42.24%, pero la empresa cobró 63 millones 590 mil 852 soles (más del 50% del presupuesto). Desde setiembre de 2019 no se ha movido un solo ladrillo en la obra. “Estamos coordinando con el Minsa para que la obra sea reiniciada los más pronto posible”, refiere Hernán de la Torre, alcalde provincial de La Convención.

Hospital de Andahuaylas

La construcción y mejoramiento de hospitales parece estar cubierto por un oscuro manto de corrupción. Otro ejemplo es el hospital de Andahuaylas, en la región Apurímac.

Se trata del proyecto de construcción de un hospital categoría II-2 que debía reemplazar al hospital Docente Hugo Pesce Pescetto. La obra empezó en el ya lejano 2013 debía ser en octubre de 2014. La capacidad resolutiva (atención de pacientes) era de más de 200 mil personas.

Llegamos al 2020 y la obra se ha convertido en una obra inútil. Como en los anteriores casos, el proyecto hospitalario estaba tasado inicialmente en S/59 millones, mientras que ahora, siete años después de su concepción, cuesta más de S/160 millones.

La obra fue concesionada al Consorcio Andahuaylas, integrada por la constructora Mediterráneo, una empresa de pésimos antecedentes en otras regiones del país, según reportó el portal OjoPúblico. Aquí viene lo escandaloso y grave: el proyecto del hospital de Andahuaylas tuvo 20 ampliaciones de plazo. Su avance físico es de 53% a diciembre de 2018, cuando quedó paralizado.

En enero del 2019, el Gobierno Regional de Apurímac resolvió el contrato por “incumplimiento injustificado”. La Contraloría advirtió fisuras en los acabados de muros y columnas, manchas en los cielos rasos y otros deterioros que “ponen en riesgo la calidad y vida útil de la estructura”.

El equipamiento del nuevo hospital incluía 24 respiradores mecánicos que se encuentran guardados en un almacén en Lima. Las autoridades de salud confirmaron que sólo hay 5 respiradores mecánicos en el Hospital de Andahuaylas.

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