01/12/2020

Minería y pobreza golpean Espinar y Chumbivilcas

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Glencore Antapaccay y Hudbay obtienen millonarias ganancias por la explotación de cobre y otros minerales en ambas provincias cusqueñas. En contraste, las poblaciones de estas localidades todavía viven en la pobreza y extrema pobreza.

Espinar y Chumbivilcas se han convertido en las dos provincias cusqueñas donde se consolida un gran emporio minero. Espinar tiene larga historia de convivencia y desencuentros con la actividad extractiva. Empezó cuando la mina Tintaya pertenecía el Estado peruano y que, durante el gobierno del exdictador Alberto Fujimori, fue entregado a manos de la empresa privada BHP Billington. Ahora funciona la mina Antapaccay de Glencore. Casi cuatro décadas convive Espinar con la minería.

Chumbivilcas, en cambio, lleva menos de diez años de relación con la gran minería, y muchas décadas con la minería artesanal e informal. La mina Constancia, de Hudbay Perú, empezó su operación desde el 2014. Hubo un inicio tirante y actualmente persiste una suerte de desencanto ciudadano respecto a la actividad minera.

Mientras que las minas Antapaccay y Constancia extraen miles de toneladas diaria de cobre, oro, plata y otros minerales para exportarlo y acumula importantes ganancias, las poblaciones viven en el atraso, la pobreza y la miseria. No hay todavía una relación armónica entre minería y desarrollo de las comunidades campesinas. Pulso Regional hace en este informe un balance de la minería y la situación social de los pueblos donde funcionan las grandes minas. Veamos.

Constancia y Antapaccay

Según la empresa, en 2017 contaba con 748 empleados: 444 contratados por un plazo y 304 a tiempo completo. El 100 % de servidores son peruanos, de los cuales 82% provienen de las comunidades locales. La mina de Hudbay se llama Constancia. Empezó a operar en diciembre de 2014. Extrae cobre, molibdeno y plata en un área de 22 mil 516 hectáreas entre los distritos de Velille, Chamaca y Livitaca de la provincia de Chumbivilcas.

Cuenta con contrato de inversión firmado en 2012 con ProInversión por US$ 908 millones 155 mil 377. En junio de 2015 firmó una adenda por US$ 1 495 millones 870 mil 955 que le permite acogerse al régimen especial de recuperación anticipada del Impuesto General a las Ventas (IGV).

Solo en 2015 su producción de cobre alcanzó 106 mil 063 toneladas métricas (TMF) y en el 2018 122 mil 178 de TMF. Son, según el reporte de la organización Derechos Humanos Sin Fronteras (DHSF), cantidades superiores a los 70 mil 533 toneladas anuales aprobado en el EISA del 2010. “La riqueza producida, concentrada y acumulada se da dentro de una circunscripción de pobreza que no se ha transformado significativamente”, precisa la organización.

Hudbay incrementó sus concesiones mineras de 22 mil 516 hectáreas en 2010 a 58 mil 996 hectáreas en 2019. Así, en 2019, Hudbay cuenta con el 35 % de las concesiones mineras en Chamaca, 26.7 % en Livitaca y 53.4 % en Velille. En Chamaca, el 67 % de su territorio está concesionado, en Livitaca 47 % y en Velille 83 %. Hay tres nuevos proyectos mineros adquiridos por Hudbay y están ubicados cerca a Constancia: Caballito, María Reyna y Kusiorcco.

A unos kilómetros de Constancia se encuentra la mina Antapaccay de Glencore. Explota cobre, oro y plata en Yauri, capital de la provincia de Espinar. La extracción empezó en 2012. Glencore, así como Hudbay, cuenta con contrato de inversión con ProInversión de noviembre de 2010 por US$ 1 806 000 000 y una adenda de agosto de 2012 con una reducción de inversión a US$ 983 164 000.00.

Glencore también se acoge al Decreto Legislativo 973, Régimen Especial de Recuperación Anticipada del Impuesto General a las Ventas, y cuenta con un convenio de estabilidad jurídica con ProInversión de setiembre de 2004, referido a la estabilidad en el Impuesto a la Renta, libre disponibilidad de divisas, libre remesa de utilidades y capitales, y derecho a utilizar el tipo de cambio más favorable.

En 2012, la producción de cobre alcanzó 51 mil 876 TMF y en 2018 llegó a 2015 mil 414 de TMF. La producción de oro alcanzó a 4 millones 124 mil 241 gramos finos en 2018 y 44 mil 306 kilogramos finos de plata. Las ventas anuales solo 2016 significaron para Glencore S/ 3 mil 690 millones 612 mil (ver análisis).

Pobreza y minería

Una cruel paradoja esconde la minería en Espinar y Chumbivilcas. Las zonas donde operan las mineras viven en pobreza y extrema pobreza. Chamaca, Livitaca y Velille son distritos con una alta tasa de pobreza y extrema pobreza. Según el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), en el distrito de Chamaca solo el 9.4 % de 2558 hogares es no pobre. El 24.4 % vive en la pobreza y el 66.2 % en la miseria.

Livitaca tiene 3908 hogares. Solo el 5.1 % no es pobre, el 16.6 % es pobre y el 78.3 % vive en la pobreza extrema. Casi el mismo cuadro se observa en Velille: apenas el 12.6 % de 2956 hogares no es pobre. Por ende, casi el 90 % de familias son pobres y extremos pobres.

Espinar también tiene rostro de pobreza. Según el MIDIS, en mayo del 2020, el 48 % de hogares son pobres y el 22 % extremos pobres.  Solo el 30 % no es pobre.

Actualmente, Glencore tiene aprobado el MEIA del “proyecto Antapaccay Expansión Tintaya Integración Coroccohuayco” que ampliará 25 años más de minería en Espinar y sus efectos sociales y ambientales.

Los impactos

La operación minera, según DHSF, ha generado impactos en la salud de la población. En Espinar, 506 personas de 6 comunidades aledañas a la explotación Antapaccay tiene metales pesados en sus cuerpos: arsénico, cadmio, mercurio y plomo.

Asimismo, un estudio a la orina de 180 personas, hecho en 2013 por Censopas, puso en evidencia la presencia de arsénico (100%), cadmio (90 %), plomo (100 %), manganeso (70 %), mercurio (88 %) y talio (100 %) en los organismos de estas personas. El Ministerio de Salud prometió un plan de atenciones en salud, pero no tiene los alcances que los afectados esperaban.

Asimismo, hay impactos negativos en la economía campesina, porque la producción agrícola y pecuaria tuvo un retroceso debido al aumento de la mortandad de ovino, alpaca y vacuno. A esto se suma la contaminación de los ríos Cañipía y Salado, en los que la calidad de agua no es apta para consumo humano.

En Chumbivilcas, según el exdirigente del Frente Único de Defensa de los Intereses de Velille, Germán Salcedo Condori, hay fuertes impactos de la mina de Hudbay en el medio ambiente y los recursos hídricos de las comunidades aledañas a la explotación minera. “Generan impactos ambientales por ruido y polvareda que ocasiona el transporte minero sobre las comunidades de Ccollana y Urasal. Polvareda de las explosiones que realizan, entre las dos y las tres de la mañana, que afectan a las comunidades de Casa Blanca, Merques y Collana; y el polvo de relaves que afecta al sector de Fausi”, anotó Salcedo Condori.

Asimismo, el exsecretario general del Frente de Defensa de los Intereses de Chamaca, Timoteo Castañeda, sostiene que hubo alteración del ecosistema andino. “Desapareció el cerro Sayawaloma, se secaron los bofedales, hay contaminación con polvareda y, sobre todo, la contaminación del río Macaray Chilloroya por el vertimiento de las aguas servidas o residuales de la empresa minera”, dice.