Quechua, la lengua del imperio inca

Una lengua es el reflejo más íntimo del pensamiento humano que funda una cultura. El quechua sigue resistiendo hasta la actualidad, pese a que los compañeros campesinos aún son discriminados por hablarlo, y el Estado, aunque considera que se debe preservar, en la práctica no hace respetar las leyes.

Escriben: Rafael Mercado Ocampo y Anael Pilares Valdivia. Centro Bartolomé de Las Casas.

La cultura andina es una expresión ancestral constituida por una de sus lenguas más vitales: el quechua, cuya antigüedad podría datar del siglo IV o V d.C (A. Torero, 2005: 54 y ss). Durante los siguientes 500 años, el quechua en su difusión geográfica, entra en contacto con lenguas tales como aru y puquina (Parker, 2013). Los primeros incas (Manco Cápac y sus parientes), probablemente puquinahablantes, al asentarse en el valle de Aqhamama adoptan el quechua local. En adelante, este quechua regional llegará a ser empleado como lengua general, la lengua del imperio. Al llegar los españoles al Tawantinsuyu en el siglo XVI, se quiso castellanizar a los indígenas mediante catecismos, misas, prácticas religiosas, etc. Por otro lado, también encontramos a ciertos personajes que justamente para continuar con este proceso de evangelización y castellanización, recogieron el vocabulario quechua para formar diccionarios de la lengua general del Inca, como el de Domingo de Santo Tomás en 1560 (Grammatica) o Diego González Holguín (Vocabulario de la lengua general) en 1608. Gracias a estos documentos lingüísticos tenemos acceso al pensamiento de los quechuahablantes de los siglos XVI y XVII, y así podemos ingresar en el imaginario del hombre andino de aquella época.

Vehículo de transmisión

Una lengua es el reflejo más íntimo del pensamiento humano que funda una cultura, representa su proyección diacrónica en el tiempo. Como indicaba F. de Saussure (1995): «Es un producto social». Es como un ser humano que se adapta a su tiempo para mantenerse con vida, por ello consideramos que lo importante es la transmisión de la lengua: que se enseñe, que se escriba, que se renueve. No pretendemos discutir si debe, o no, utilizarse la escritura pentavocálica o trivocálica (aunque esto es muy importante por el valor fonológico y lexicográfico del quechua), en realidad consideramos que lo importante es que se hable y escriba, en sus diversas formas y variantes dialectológicas. El quechua de cada región es distinto en su gramática, no podemos hablar de un “único” quechua, por ello creemos que su versatilidad, tratándose de una familia de dialectos, debe ser entendida como una cualidad que debiera propiciar la interculturalidad y su vínculo amigable con otras lenguas de las que ha recogido, adaptado e insertado términos, como, por ejemplo, del puquina, aimara o castellano.

Las danzas tradicionales son un vehículo de transmisión del quechua.

La vigencia de la lengua

El quechua se ha seguido transmitiendo a pesar de su prohibición en diversas épocas, como en la Colonia después de la rebelión de Túpac Amaru II. Históricamente, desde la invasión española ha sufrido un proceso de persecución, como lo representa su mutación semántica producto de la extirpación de “idolatrías” (Durston, 2019), pero sigue resistiendo hasta la actualidad, pese a que los compañeros campesinos aún son discriminados por hablarlo, y el Estado, aunque considera que se debe preservar, en la práctica no hace respetar las leyes a favor del quechua. En este sentido, es esencial que el quechua esté presente en los planes y programas de la enseñanza nacional.

Estudio del quechua

 La quechuología es el estudio de esta lengua y de su evolución en la perspectiva social e histórica. Su estudio permite representar diversos momentos de la vida de los pueblos, hoy diseminados en 7 países vecinos de la América del Sur, en su particularidad histórica (Atlas sociolingüístico, 2009). Para llegar a entender la situación actual de los quechuahablantes debemos observar la marginación que aún sufren en las ciudades. Y quizás también el desinterés de muchos y muchas que prefieren aprender otras lenguas (europeas, por ejemplo), lo que de alguna manera muestra que la cultura occidental sigue condenando a la extinción a otras lenguas como las originarias de la América profunda (Calvet, 2002).

La música también sirve como instrumento para preservar la lengua del Tahuantinsuyo.

Enseñanza del quechua

Es importante la revaloración de todas nuestras lenguas ancestrales. De esta manera se acrecientan los elementos identitarios que nos pueden ayudar a lograr una sociedad intercultural, con respeto a todos y aceptando nuestras diferencias. El quechua actual tiene rango constitucional y es considerado la principal lengua autóctona hablada en el Perú, por unos 3.5 millones de personas. Es una lengua patrimonial que une el pasado precolombino y colonial con el presente republicano, y nos desafía como sociedad pluricultural y plurilingüe que asegure no solo el derecho a hablar una lengua, sino a vivir de acuerdo a los principios y saberes de una cultura milenaria que no ha muerto, sino que se ha renovado gracias a su resiliencia y que continúa expresando el amor por la vida, la naturaleza y la armonía social.

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