La huida del distrito de Machupicchu

Un gran número de personas tomaron sus cosas y decidieron salir de ese distrito que hasta antes de la pandemia vivía únicamente del turismo.

El distrito de Machupicchu Pueblo ha dejado de ser el punto de concentración del turismo peruano y sudamericano. Desde que empezó el estado de emergencia y se prohibió el acceso a los centros turísticos, entre ellos la ciudadela de Machupicchu, las empresas sufrieron un duro golpes en sus ingresos.

Machupicchu Pueblo vivía única y exclusivamente de los servicios que las empresas -de todos los rubros- prestaban a los turistas que llegaban desde todas partes del mundo para conocer la ciudad perdida de los incas.

Ayer la gente cerro sus negocios o sus casas, tomó sus cosas y decidió salir del distrito que se ha quedado sin ninguna fuente de ingresos económicos. Aguantaron más de tres meses, pero ahora que no se sabe cuándo se reactivará la economía local y menos cuándo volverán a llegar los turistas, optaron por el camino del abandono. Aprovecharon que la empresa PeruRaul empezó a operar sus trenes del servicio local para atender las necesidades de los lugareños.

Machupichu Pueblo recibía entre 2 mil y más de 7 mil turistas entre nacionales y extranjeros cada día. De la llegada de ese contingente de personas dependía el funcionamiento de hoteles y hospedajes, restaurantes, tiendas de abarratores, saunas, sitios de masajes, venta de artesanía, entre otros.

La reactivación del sector turismo en la región Cusco será progresiva e iniciará en un par de meses. Sin embargo, “volver a tener un sector próspero como antes llevará de tres a cinco años”, dijo Carlos Milla, el presidente de la Cámara de Turismo de Cusco, a un medio nacional.

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