Cusco: las rondas campesinas ayudaron a retrasar la llegada del coronavirus

Varones y mujeres con barbijos y látigos en mano pusieron tranqueras en varias comunidades de Chumbivilcas para obligar a cumplir los protocolos.

La provincia de Chumbivilcas, en la región Cusco, no tiene más de 100 (84 hasta el 12 de julio) contagiados con el coronavirus. La cantidad es mínima apenas el 6.6% si tomamos en cuenta que tiene una población de 66 410 habitantes.

Chumbivilcas, según la Dirección Regional de Salud del Cusco, continúa en la fase 2 de la pandemia, es decir, de la etapa de contención del virus. El retraso en la llegada del virus ayudó a evitar las infecciones en una mayor cantidad de personas.

Y eso se logró gracias al trabajo de un conjunto de actores. Uno de los más importantes ha sido el rol que jugaron las rondas campesinas de Chumbivilcas.

Jacinto Huamaní es presidente de las rondas campesinas de la provincia de Chumbivilcas. Jacinto cuenta que desde que declaró el estado de emergencia y la cuarentena se organizaron y decidieron colocar tranqueras en las entradas de todas las comunidades campesinas. «Nadie pasaba si no cumplía con los protocolos que dictó el gobierno. Sabíamos que sino hacíamos esto nos íbamos a matar nosotros mismos», cuenta el líder campesino.

Más de 1800 ronderos estuvieron a cargo de resguardar sus comunidades durante el día y la noche, en dos turnos. Bien abrigados, con sus barbijos y un látigo en la mano hacían cumplir la cuarentena y los protocolos sanitarios.

«Muchos empezaron y otros se cansaron. Es que nosotros no recibimos ningún incentivo y además estábamos poniendo a riesgo la salud de los ronderos, porque teníamos jabón, ni mascarillas. Claro que la municipalidad nos dio una mascarilla para cada rondero, pero no era suficiente», refiere Jacinto Huamaní.

Los ronderos trabajaron de la mano con las autoridades, policía, el ejército y otros sectores, lo que ayudó a demorar la llegada del virus y evitar la masificación del contagio que hubiera sido grave, porque el hospital de Santo Tomás, capital de Chumbivilcas, ni siquiera cuentan con camas en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Un enorme trabajo que merece ser valorado, reconocido y destacado.

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