Entrevista Denisse Chávez Cuentas:“hay que revalorar la pequeña agricultura”

La especialista Denisse Chávez analiza los problemas y dificultades que han tenido que enfrentar las mujeres y organizaciones sociales campesinas durante la pandemia del COVID-19. En esta entrevista visibiliza las fallas del Estado y los retos que faltan afrontar.

Escribe: Hysha Palomino, Centro para el Desarrollo de los Pueblos (CEPEP AYLLU)  

¿Cuáles son los problemas que se han hecho evidentes durante la pandemia?

Primero la crisis del Ministerio de la Mujer de no tener la capacidad para enfrentar la situación de la violencia de las mujeres, porque el encierro ha permitido que los varones sigan usando su poder a través de la violencia. La violencia sexual, es una de las que se ha evidenciado más en niñas, según las estadísticas en Lima Metropolitana hay aproximadamente 25 mil denuncias, de ellas 5 mil de violencia sexual y 14 feminicidios. Entonces, ese es un tema a nivel de las mujeres urbanas y rurales, mucho más en el caso de las mujeres rurales, porque no hay Centros de Emergencia Mujer (CEM) que atiendan las necesidades de las mujeres del campo, que también pasan por esta misma situación. Muchas de ellas tienen que caminar horas para llegar a los CEM y, como hay un solo horario de atención, a veces no tienen la oportunidad de denunciar.

¿Qué dificultades se han hecho evidentes en el sector salud?

Sabemos que al sistema neoliberal lo que menos le ha interesado en estos últimos 30 años es tener una política de bienestar. Al no tenerla definitivamente la educación y la salud han colapsado. Tenemos una salud precaria, condiciones de infraestructura precaria y las personas que viven en el campo son las más afectadas en esta crisis. Sin embargo, ha habido una respuesta mucho más eficiente que en la ciudad, porque ha salido a la luz la organización comunal, las rondas campesinas. El uso de las hierbas como una medicina tradicional alternativa ha sido otra situación importante. El caso concreto de la comunidad Shipibo Conibo Cantagallo en Lima donde el 70% de la población se contagió y solamente ha tenido 4 muertos, gracias a que ha tenido medicación tradicional y del Ministerio de Salud. Lo que han hecho ellos en las casas es poner la inhalación de hierbas y medicinas alternativas.

¿En qué medida el sector agricultura y la comercialización han sido afectados?

Erróneamente se impide que se abran los mercados internos para que la gente tenga la capacidad y la posibilidad de seguir comercializando sus productos. El cierre tan abrupto del transporte no ha permitido que las personas puedan seguir comercializando, generando la pérdida de sus productos. Lo que hay que revalorar en todo este proceso es cómo la pequeña agricultura ha llegado de alguna manera a los mercados, hay que colocarla como prioritaria. Los supermercados no van a permitir llegar a los que tienen menos recursos para poder alimentarse, lo cual se evidencia en todas las zonas del Perú.

¿De qué manera se ha visto afectado el rol de la mujer en las comunidades?

Las mujeres tenemos establecido como una cuestión histórica la vida reproductiva, entonces, en nuestras manos cae el peso de la tarea doméstica. Hoy se denominan tareas de la economía del cuidado. Las mujeres estamos a cargo de los niños, ancianos, la comida y actividades que se han potenciado en este tiempo, siendo una carga para las mujeres. En ese sentido, existe la lucha para que este trabajo sea reconocido, una tarea poco visibilizada que no tiene reconocimiento como aporte económico a la sociedad.

¿Qué retos nos pone esta pandemia a las mujeres de las comunidades y las organizaciones sociales?

El Estado tiene que empezar a mirar al campo como una prioridad y no como un adicional. Las ciudades no van a comer mientras no haya una agricultura sostenida. Es necesario un reconocimiento al trabajo en el campo de la agricultura, no seguir entregando nuestros territorios a la minería y que sea una agricultura con nuevos sistemas agroecológicos. Sería una oportunidad para tener mejores niveles de vida en las zonas rurales. El hecho de que las mujeres no estén en los espacios de decisión hace que no se tomen en cuenta sus necesidades y problemas. Por ejemplo, un tema que es claro es la educación, la imposibilidad de las chicas y chicos del campo de poder acceder a las clases virtuales, los niños tienen que caminar más que antes para encontrar un sitio donde haya señal. En el país tenemos diversas formas de vida y la educación no puede ser urbana, hay el caso de un alcalde de una provincia lejana en Puno que ha puesto unas antenas y convoca a las personas de la ciudad de ese pueblo que vayan a dar clases a los niños, eso es voluntad política y tendría que ser trabajada desde la participación comunal. El reto es ver cómo hacemos que la educación no sea una carga para las mujeres.

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