04/07/2022

Por qué Antapaccay se opone al bono en Espinar

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Escribe: José Antonio Lapa Romero (sociólogo)

Pandemia, bono y conflicto

Antapaccay de la Suiza Glencore tuvo ventas anuales por S/. 3 690 612 000 en el 2016, una producción de cobre de 221 399 toneladas (TMF) y 3 563 015 de gramos finos de oro. En general, dicha tendencia de producción se ha mantenido hasta el 2019, así como la acumulación de riqueza dentro del modelo económico peruano dependiente de la explotación minera.

Antapaccay extrae concentrados de cobre y ha operado en la “normalidad” en medio de la pandemia, pese a que reportó oficialmente 48 trabajadores contagiados por COVID-19. Mientras que el 95 % de la población de la provincia y la capital de distrito, que no vive de forma directa e indirecta de minería, paralizó sus actividades. El retorno de migrantes espinarenses de ciudades cercanas como Arequipa y Cusco, y el reducido número de personas que accedieron a los bonos del Estado, agravó la crisis de las familias en la provincia.

Así, la pandemia que aún afecta a las familias de Espinar llevó a sus representantes a proponer y aprobar un bono solidario excepcional en el Comité de Gestión del Convenio Marco, cuya mayoría de integrantes lo ratificó el 14 de mayo.

Sin embargo, la resistencia a desembolsar los fondos para el proyecto de bono de parte de la empresa minera Antapaccay generó que durante casi 60 días se viviera una situación de tensión en Espinar, que no se llegó a resolver aun con los esfuerzos de las entidades del Estado.

La provincia de Espinar inició un paro indefinido el 15 de julio. El conflicto se intensificó con la movilización de los distritos, la polarización de posiciones y la presencia de aproximadamente 500 miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía, que generó permanentes enfrentamientos, que devino en represión y heridos. Este conflicto llegó a su momento de mayor violencia el 22 de julio cuando 3 personas resultaron heridas de bala y decenas por el impacto de perdigonazos y otras agresiones. El conflicto continúa en su día 17 y se han reactivado las movilizaciones.

El cálculo político de Antapaccay

En Espinar, después de la aprobación del bono, se ha constituido un campo de tensión por casi 60 días y se reactivaron las movilizaciones: ya son 17 días de huelga indefinida, a pesar de los esfuerzos fallidos por una salida dialogada. No obstante, un conflicto que tiene efectos económicos sobre las operaciones de Antapaccay y también Hudbay y MMG Las Bambas, que operan en el corredor minero y que nuevamente escala, mantiene la oposición de Antapaccay al bono.

Por el contrario, la minera empezó una estrategia publicitaria en medios para defender la propuesta de Reactiva Espinar y la entrega de bolsas de víveres, argumentando que su postura obedece a que el bono no fue aprobado por unanimidad –en el convenio del 2003 está establecido textualmente que las decisiones de toman por consenso-, no cumple con los fines del convenio y una focalización inadecuada porque incluiría a familias que no son vulnerables.

Sin embargo, dichas razones empresariales parecen razones de forma. ¿Cuáles son las razones de fondo de la oposición al proyecto de bono solidario acordado en el Comité de Gestión del Convenio Marco?

Detrás de la negativa de Antapaccay hay dos razones políticas. La primera razón política es no generar un nuevo “mal antecedente” para la empresa. Indudablemente, la empresa minera no quiere ceder terreno político en las decisiones dentro del comité de gestión en el cual, en los últimos años, estuvo bajo su influencia y/o control, por lo que no quiere dejar “malos antecedentes” que abran escenarios futuros de conflicto y, en especial, no mostrarse como empresa que cede terreno dentro de su estrategia empresarial.

Aceptar el bono no solo es una cuestión de dinero (50 millones no abre un forado económico en los fondos del convenio marco), es una cuestión fundamentalmente de estrategia política y de afirmación del poder que tuvo y que sigue teniendo.

La segunda razón política es que Antapaccay no quiere generar el efecto contagio en el corredor minero por el bono donde opera Hudbay y MMG Las Bambas. Es conocido que el sector minero considera una mala práctica empresarial el convenio marco firmado el 2003. Ha sido un “mal ejemplo” y una “metida de pata”. Por ende, aceptar un bono abre un campo de potencial disputa, movilización y conflicto a evitar en el corredor minero (y más allá), por lo que la propuesta del bono en medio de la pandemia ha sido respondida por parte de Hudbay y MMG Las Bambas -hubo voces iniciales para el bono en Chumbivilcas y Cotabambas que se han apagado- donando dinero para equipos sanitarios, acciones de desinfección y bolsas de víveres.

En síntesis, las razones de fondo son de cálculo político de un actor que tiene su propia estrategia en la provincia de Espinar y donde es el poder hegemónico.