29/10/2020

Ser quechua a través del arte de Alberto Quintanilla

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Por: Iñakapalla Chávez Bermúdez[1]

E-mail: iakachavezb@gmail.com

Alberto Quintanilla del Mar, nacido en la ciudad de Cusco, el 29 de abril de 1932, hijo de Juan Alberto Quintanilla Montesinos y de María Jesús del Mar Dueñas, ambos quechua-hablantes, lograron configurar las bases iniciales del discurso del futuro artista. De aquellos primeros años, Quintanilla evoca también la presencia de mujeres que influyeron en su vida, entre ellas, sus abuelas Ilaria Montesinos Linares y Rosario Mendoza Dueñas, quienes le heredaron el amor por su idioma, el quechua, que actualmente a sus 88 años no olvida y lo sigue hablando y promoviendo de esta forma que las nuevas generaciones de artistas peruanos valoren e incorporen sus raíces culturales en su obra, tal como él lo hizo con el quechua.

Durante la última cuarentena, promulgada a nivel nacional por el COVID- 19, se tuvo un masivo interés por aprender quechua en Cusco, Lima, la capital peruana[2] así como otras ciudades por ello se hace necesario tomar en cuenta los antecedentes de los promotores del aprendizaje del  quechua, no solamente los académicos sino de aquellos que desde sus diversas labores -en el caso de Quintanilla a través del arte- lograron que el quechua persista en la vida cotidiana de los pobladores y pobladores de esta región de los Andes.

La mayor parte de las exposiciones de Alberto Quintanilla a nivel nacional e internacional fueron denominadas en quechua. Lo cual, durante el periodo de 1970-1990, no fue entendido por un segmento artístico, sobretodo el capitalino. De acuerdo al artista era una forma de resistir y persistir en su cultura originaria.

Travesuras, 2001. Óleo sobre lienzo.

SER QUECHUA

Hubo una generación a la cual pertenezco, a quienes nos fue negado el aprendizaje del quechua -como primera lengua-, al ser considerado un idioma que dificultaría los procesos “normales” de aprendizaje de la lengua castellana en el sistema educativo. En 30 años, se han cambiado todos estos conceptos y percepciones sociales, tal es así que a partir del Estado se impulsan políticas culturales y educativas que promueven la enseñanza del quechua.

Alberto Quintanilla del Mar en sus múltiples entrevistas en los diarios y en los canales nacionales ha afirmado que el quechua siempre ha sido parte de su vida, tal como refirió en una entrevista que se le realizó:

“Yo he nacido hablando quechua, es mi lengua maternal. Cuando yo fui al colegio a estudiar, una vez estaba hablando quechua y el cura me dijo: ¡No hables quechua que es una lengua atrasada! Ahí fue una especie de dardo o flecha que me dio al corazón o no sé dónde, lo sentí. Entonces le conté eso a mi mamá, y ella me dijo que nadie puede prohibirme nuestra lengua del Cusco, esa lengua es nuestra (…). Yo crecí, comí, me alimenté y respiré quechua, todo el tiempo se hablaba quechua en la casa, iba a Chumbivilcas, tierra de mi padre, y todo era quechua, la comida, kañigua, kiwicha, chalwachakunata, entonces ese era mi mundo”. 

(Entrevista Alberto Quintanilla- Lima, 2 de noviembre de 2019).

Esta evocación dio inicio a un proceso de interiorización del mundo quechua en el imaginario de Alberto Quintanilla, quien desde su infancia demostró  ser un gran observador de los personajes e historias de la vida cotidiana en Cusco, así lo indica en uno de sus manuscritos:

“El sitio donde se vendía la chicha se llamaba ‘picantería’, que viene de ‘picante’, en este sitio habían muchos platos para escoger y todos diferente ya sea en español o en Quechua, ‘Ajahuasi’ que quiere decir ‘la casa de la chicha’, es decir Aja= chicha, huasi= casa. Los nombres de las picanterías eran muy graciosos. A medida que el tiempo pasaba “se modernizaban”. Me acuerdo de muchas picanterías: ‘La media naranja’, ‘La resbalosa’, ‘el mono’, ‘Balcón de Herodes’ (que fue también horno), ‘Intihuatana’, la ‘Trini’ en la calle Bayoneta, ‘Las rieles’ en kancharina, por ahí pasaba el tren de la Peruvian a la estación de tren para Arequipa. Este trayecto corto creo que ya no existe- entre la Peruvian y Santa Clara. La estación Santa Clara es para “Machupicchu” luego alargaron hasta Quillabamba le decían el Valle de la Convención”.

(Manuscrito – Cuaderno amarillo 1975- Archivo Personal de Alberto Quintanilla del Mar).

Durante su niñez, el travieso Alberto recorría las calles de piedra de ese Cusco antiguo, en búsqueda de historias de personajes cotidianos que alimenten su gran imaginación. Así también buscaba el sustento diario vendiendo periódicos, boletos de lotería o algún otro producto que le confiasen. Al tener una familia numerosa, él tuvo que ayudar en la economía familiar desde muy pequeño. En esos recorridos pudo descubrir que el arte podía entrar en comunión con la historia y crear magia. Su fascinación por la cultura inca y su gran espíritu investigador hizo que Quintanilla a los 13 años tenga una experiencia fascinante en Sacsayhuaman, que marcó su vida como artista:

“Yo tenía 13 años y me fui a dormir en una de estas camas de los gringos (sleeping) ahí me había llevado mi papel, mi lápiz porque yo quería ver a los incas, quería ver sus fantasmas, quería ver que salga un inca de la chincana grande y como yo sabía quechua le podía hablar en quechua. Me había quedado dormido y en la mañana me despierto con el canto del gallo, me despierto y escribo en mis notas: un gallo. Luego escuché a un burro, un caballo, la vaca, el toro, el carnero. Entonces al final cuando había puesto todos esos nombres en mi cuaderno, me doy cuenta que todo eso había venido de España, o sea es un ruido nuevo que había llegado de España a esa ciudad, a ese pueblo, a esa civilización en la que no habían esos ruidos. Fue  entonces cuando me pregunté: ¿en qué silencio se habrá sido construido Machupicchu?, ¿cuál habrá sido el silencio en el cual se hizo Sacsayhuaman? Y me puse a pensar que cualquier cuestión auditiva, cualquier cuestión visual nos transforma y ahí me di cuenta de que nosotros los peruanos somos gente bien fuerte, nada nos puede destruir, porque los incas construyeron Sacsayhuaman y ahí está, sigue con sus cimientes, y lo que fue destruido lo hicieron los españoles ¿por qué? Por miedo, primero, por ladrones, por asesinos. Han pensado que dándonos la lengua, pero nosotros teníamos una lengua maravillosa, ¡no necesitábamos nada!”.

Entrevista Alberto Quintanilla (Minuto 3:06) – Curarte- Reportaje. Enlace: https://youtu.be/6ibgITYylZQ
“Wiñay Wayna” Óleo sobre lienzo.

El arte de Quintanilla no pretende seguir ninguna tendencia y por esta razón ha adquirido una dimensión atemporal:

“No soy un pintor realista, pero tampoco soy un pintor abstracto. Mi imaginario personal pertenece al imaginario colectivo de mi pueblo. Enseñándolo, estoy sirviendo a mi pueblo y, en este sentido, se puede decir que soy un artista comprometido.”

Entrevista Alberto Quintanilla- Noviembre 2019

Actualmente no se ha consensuado una forma única de escribir en quechua, debido a las variaciones de cada zona. Alberto Quintanilla durante su juventud realizó diversos apuntes sobre términos en quechua hoy desaparecidos, que corresponden a la década del 50. Lo cual evidencia que el artista hacía investigaciones referidas a su idioma para luego plasmarlas en sus obras artísticas tanto en su dibujo, pintura, escultura, la música y su arte poético.

¿Cuál es el discurso de Quintanilla? ¿Por qué regresa a Perú con tanta vehemencia? La respuesta es la identidad, él se preguntó quién era antes de partir de su tierra, y esa respuesta le hizo encontrar fuerza y determinación para cambiar su mundo y el mundo  través del suyo.

Estos primeros años de vida en Cusco, le dieron los insumos necesarios para alimentar e inspirar su vida como un artista cusqueño en Francia, donde vive hace 40 años junto a su familia. Quintanilla siempre ha retornado a Perú, para exponer en galerías, municipalidades, colegios, mercados y calles. Tal como refiere, su arte proviene del pueblo y debe regresar a él. Este año, 2020 Quintanilla había programado regresar a Cusco con una exposición no sólo en galería sino con una intervención pública en esas calles que lo vieron crecer, con la intención de dar a conocer a las nuevas generaciones la tradición oral de los mitos y leyendas de Cusco que convergen en sus dibujos, grabados, pinturas y esculturas. Quintanilla como muchos artistas han visto pospuestos sus proyectos, debido a la pandemia ocasionada por el COVID – 19. Pero ello no le ha limitado a seguir creando. En este periodo ha vuelto a la labor de artesano investigando en materiales “desechables” como el cartón, papel, las semillas de frutos, ramas y astillas que dan origen a una gran colección de personajes que son testimonio de sus vivencias de un ciudadano quechua universal.

Alberto Quintanilla es un soñador incansable, sueña que el arte puede transformar las sociedades si transmite un discurso identitario.

CUSCO

Yo nací en ti

Vivo por ti

De niño mi juguete eras tú

Caminé tus laberintos

Sin perderme

Las piedras me conocen

Saben de mis penas

Ellas me enseñaron sus secretos

Fueron ellas que me obligaron a partir

Gracias a ti

Aprendí a amar

¿Pero por qué hay tanto odio en esta tierra?

No guardes tus secretos tierra mía

No más odio ni rencores.

***

Poema escrito por Alberto Quintanilla en Cusco (Año 1959)

La presente columna fue escrita durante el periodo de cuarentena (28 de mayo 2020- 15 de julio de 2020) en el  atelier de Alberto Quintanilla del Mar, ubicado en la ciudad de Lima. En este periodo se realizaron realizaron una serie de entrevistas así mismo se revisó el archivo personal y bibliográfico del artista.

[1] Magister en Antropología social de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. Investigadora social independiente en temas sociales, culturales, artísticos y de género. Pertenece al Observatorio Cultural de Cusco.

[2] El aislamiento social ha desatado un masivo interés por el quechua, conocido como el único idioma que piensa en el otro.https://exitosanoticias.pe/v1/cuarentena-conoce-las-claves-para-aprender-quechua-desde-tu-casa/.