29/10/2020

Violines cusqueños sin cuarentena

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Por: Iñakapalla Chávez Bermúdez
E-mail: iakachavezb@gmail.com

El 2020 sería un buen año para la Escuela de Violín Cusco, empezaron con un gran concierto el 29 de febrero, día cabalístico de este año bisiesto. La presentación fue inolvidable, la Sala Killa del Teatro Municipal estaba repleta. Todos disfrutábamos las distintas melodías de los carnavales de Perú, al son del violín. Recuerdo que aquel día estuvimos tan cerca unos de los otros que se sentía que nuestros corazones latían al unísono, cubiertos por serpentinas de colores.  

Quince días después declararon la cuarentena, y los pequeños músicos y sus profesoras aún no sabían cuál sería el destino de la Escuela de Violín Cusco…

La Escuela de Violín Cusco se fundó en el mes de septiembre del año 2015, gracias a la iniciativa de la licenciada Kristelly Villalobos, quien toca el violín desde los 3 años, hija de un magnífico músico, Juan Villalobos Rojas y una apasionada maestra, María Esperanza Ortiz Toro, quienes fundaron el Conservatorio Regional de Música “Virtuoso” en Chiclayo, un gran referente de educación musical al norte del país. Según manifiesta la maestra Kristelly, ella ha enseñado desde los 11 años, siendo la asistente de su papá y oficialmente enseña música desde los 18 años “bajo planilla”.

Kristelly Villalobos en el concierto de febrero. Foto: Miguel Gutiérrez

Kristelly y su violín llegan a Cusco en el año 2012, para tocar en la primera Sinfónica de Cusco, liderada por Theo Tupayachi (Ministerio de Cultura). Considerando que la Orquesta Sinfónica ha marcado un antes y un después en el ambiente cultural y social de nuestra ciudad. Ha generado una gran demanda de músicos pero sobretodo de asiduos asistentes a las presentaciones de la Sinfónica, y que también extrañamos desde el encierro, aunque cada semana nos sorprenden con una interpretación vía virtual, pero era mágico poder escucharlos en el Teatro Municipal, en algún colegio o desde un mercado local.

La maestra Kristelly, quizás no imaginaba que al llegar a esta ciudad fundaría la Escuela de Violín que ahora se ha convertido en una familia musical, porque no son sólo profesores, profesoras, alumnos y alumnos, sino se suman todas las familias y amigos de la Escuela, quienes esperamos un concierto para ver el logro de estos pequeños grandes músicos. Actualmente, la Escuela de Violín está conformada por cuatro maestras: Kristelly Villalobos Ortiz, Roselli Gamarra Holguin, Ruth Anara Apaza y su hermana Elizabeth Anara Apaza.

Reaprendiendo a enseñar el violín

Al inicio de esta prolongada cuarentena, todo se detuvo, como bien recordamos. Las clases de la Escuela de Violín también, se tenía una experiencia previa de clases virtuales con adultos que ya tenían nociones pero aún no se había intentado con los niños y niñas. Y poco a poco se fueron implementado las clases virtuales de la Escuela de violín, inclusive con alumnos nuevos a partir de los 6 años. Semanalmente las maestras se reúnen a compartir estrategias Susuki, experiencias, ejercicios y anécdotas que fortalecen su labor a distancia, así como su hermandad musical. Si bien es cierto, la situación económica de muchas familias hizo que dejen las clases, se ha mantenido un contacto frecuente. Según refiere Kristelly, “Lo que más extraño de las clases presenciales es abrazarlos y el contacto físico. Siento que la parte educativa la hemos superado pero la parte afectiva nunca será igual a través de la pantalla. Enseñar es parte de mi vida, vine a Cusco por la Sinfónica pero no me sentía completa si no enseñaba. Sentía la necesidad emocional de enseñar, me sentía muy motivada. La educación musical es parte de mi vida. Siento también que enseñando se completa mi yo.” No cabe duda que la maestra Kristelly tiene esa gran vocación y ha logrado adaptarse a esta forma de enseñanza, pero siempre con la esperanza de volver a encontrarse con sus alumnos y alumnas para preparar el siguiente concierto.

Clase virtual de violín.

Rosselí Gamarra Holguín, es la profesora más joven de la Escuela de violín. Ella tiene 20 años y hace cuatro, toca el violín. Al inicio de la cuarentena se sentía estresada y un poco triste porque no habría conciertos, pero poco a poco se fue adaptando. Rosselí nos dice: “Definitivamente la música ayuda mucho, más que todo para el estrés y en esta época en la que estamos aún más”.

Ruth Marina Anara Apaza, es otra de las maestras de la Escuela de Violín, ella tiene 29 años y tiene 12 años de experiencia, además es parte del Grupo Musical Pueblo Andino. Cuando declararon la cuarentena ella recuerda: “Fue algo raro como para todos, en un principio pensé que serían mini vacaciones por 15 días, pero luego las cosas fueron cambiando y personalmente me cayó como un baldazo de agua cuando no podíamos hacer clases presenciales, enseñar es una parte de mi vida, conectarme con mis alumnos con sus ocurrencias, enseñarles cada canción y aprender de ellos. En un principio no fue fácil, estuvimos acostumbrados a afinar el violín para los pequeños, esa parte era difícil, adecuarnos a las plataformas virtuales, gracias a Dios los papás fueron un gran apoyo. Y así poco a poco fuimos adaptándonos todos. Lo que más extraño es interactuar personalmente aprendiendo a tocar cada instrumento, tocar en grupales, charlar con los papás y mamás. La música es una parte fundamental en el desarrollo del ser humano. Tocamos música para el alma.”

Profesoras de la escuela de violín Cusco.

Pequeños grandes músicos

¿Y qué tan importante fue para los niños, niñas y jóvenes seguir tocando el violín, durante esta cuarentena? A continuación, algunos  de los estudiantes de la Escuela de Violín nos compartieron sus sentires:

“Tocar el violín es relajante para mí, cada nota que sale de mi violín inunda mi casa de alegría…” Ymasumak Rojas Mejía, 9 años.

“Me acostumbre a las clases y ahora me gustan, es fácil entrar las clases son organizadas, la profe enseña bien y sigue haciéndonos reir” Inkill Valderrama, 11 años

“Me siento feliz, relajada, disfruto mucho y me divierto tocando. ¡Es una bonita experiencia!” Thais Barrio de Mendoza Rodríguez, 10 años

“Es la primera vez que estoy en la academia de violín, es una experiencia diferente y muy agradable  que me permite saber que no hay impedimento para nada. Me siento muy feliz por ello, llevo 3 meses tocando violín” Eluney Mia Pantigoso Choque, 8 años 

“Me siento muy feliz tocando violín, es un instrumento muy pero muy  bonito,  me encanta hacer clases en línea con la profesora Kristelly. Muy pronto podré tocar piratas del Caribe.” Mateo Quinte León, 10 años.

“Todo el proceso de aprendizaje en mi caso fue vía online, para mí se me hizo muy práctico y fácil ya que solo prendiendo la computadora a la hora indicada tenía mis clases de violín”  Bélgica Hinojosa Escalante, 30 años

“Me siento muy contenta de recibir estas clases que son parte de mi formación musical y al ser virtuales obtengo la ventaja que sean personalizadas y en este tiempo difícil de pandemia me mantiene en casa, además se acoplan muy bien a mi preparación universitaria y sobre todo hace que la música forme parte de mi vida.” Alejandra Cajo, 17 años

Hace un año, la Escuela de Violín se alistaba para celebrar un aniversario más, compartiendo una presentación alusiva a la primavera y la juventud en el Teatro Municipal de Cusco, ahora tenemos ese recuerdo y la esperanza que muy pronto, esta familia musical vuelva a reunirse para hacer lo que más les gusta, tocar sus violines.

“¡Música, maestras!”

Último concierto de la escuela de Violín Cusco antes de la pandemia. Foto: Miguel Gutierrez