29/10/2020

TUPAC AMARU, SAN MARCOS Y EL RACISMO

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Por: Tania Romero

Las opiniones vertidas por la periodista Drusila Zileri, hechas el 10 de septiembre del presente, en el noticiero “ATV Noticias: Edición Central”, luego que el presidente Martín Vizcarra brinde un mensaje televisado sobre la situación en la que está implicado por corrupción, la periodista sostuvo “…Un dato importante, que me parece señalar, que este mensaje el presidente de la República lo ha hecho con el cuadro gigantesco de Túpac Amaru atrás. ¿Quién fue Túpac Amaru? pues este indio que fue desmembrado, fue tirado de los brazos y de las piernas por un caballoy él dice que estas fuerzas oscuras lo que quieren hacer es jalarlo…”. A propósito de este lamentable comentario, la Municipalidad Provincial del Cusco ha emitido un pronunciamiento público rechazando las expresiones de la periodista, esperando quizá alguna disculpa del medio que tendrá que buscar en Wikipedia quién fue Túpac Amaru.

Estas opiniones de la periodista lindan en lo anecdótico, más bien ignorante y cargado de prejuicios, los mismos que reflejan el mismo fenómeno de hace 100 años o tal vez, desde los inicios de nuestra República, hace dos siglos. El racismo presente y pan de nuestros días, es expresado no sólo en opiniones como éstas, a las que se suma una absurda ignorancia por nuestra historia.

Otro claro ejemplo, es el examen de admisión de la “Decana de América” Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Para el historiador Nelson Manrique, la educación es un elemento clave para el mantenimiento de un orden estamental, pues existe una relación entre “mejores” niveles educativos y la discriminación social o racial. Días después del examen sanmarquino donde jóvenes postulantes salieron a las calles y frente a los locales de la Decana protestaron sobre las inadecuadas e irregulares formas en las que se tomó el examen de admisión, exigiendo además que sea anulada. En este siglo no es difícil imaginar que el orden se puede venir abajo de un momento a otro, pues fuimos espectadores de la protesta desatada. Pero, detrás hay otra realidad: muchos otros jóvenes hombres y mujeres que no viven en Lima y que tampoco contaban con tres horas de internet o tan solo cobertura telefónica no pudieron acceder a éste, u otros exámenes virtuales como se han empezado a dar debido a la actual pandemia; además, de conseguir la descarga de un software anti-plagio en una computadora personal.

Tal vez si la universidad peruana pensará en una educación inclusiva podría haberse descentralizado el examen de admisión en los estadios con capacidad limitada y bajo protocolos de bioseguridad. El estadio sanmarquino, enclavado en su campus universitario, entre la urbanización Palomino y el Hospital Naval, tiene capacidad de 70,000 espectadores, convirtiéndolo en uno de los más grandes de América –y que en tiempos de la dictadura militar en los ´70, le fuera negado a Carlos Santana–. ¿En este escenario no podría haberse organizado un examen de admisión guardando las distancias y seguridades que la pandemia nos exigen…? Sólo preguntamos y reclamamos un poco de inteligencia, imaginación y vocación integradora a nuestras autoridades universitarias, tomando de aprendizaje lo que pasó con San Marcos.

De esta manera, el acceso a la educación pública y gratuita actúa siempre como elemento para la discriminación y racismo en el Perú.

Ambos casos; el de la periodista que no conoce a Túpac Amaru; y el examen de admisión de San Marcos con sesgo urbano, nos muestran las barreras que faltan superar y que ad portas del bicentenario nos compromete a erradicarlas.