29/10/2020

Políticas de inclusión social para personas con discapacidad: aprendiendo del pasado.

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16 de octubre: Día nacional de la persona con discapacidad

Redacción: Iñakapalla Chávez Bermúdez 

Investigación histórica: Ricardo Ráez Reátegui 

El 16 de octubre de 1980, en la ciudad de Lima, se realizó una marcha multitudinaria que congregó a más de 5000 personas con discapacidad, siendo éste el primer punto de partida para la generación de diversas herramientas legales que involucraban oficialmente a las personas con discapacidad dentro de la sociedad peruana. Por ello, cada 16 de octubre se recuerda de manera simbólica el “Día Nacional de la Persona con Discapacidad”; esta fecha es oportuna para reflexionar sobre el valor de las diferencias en un país tan diverso como el nuestro.

La sociedad peruana aún margina al colectivo de personas con discapacidad. Tanto en el ámbito rural como en el urbano, prevalecen y se conservan muchos prejuicios como la justificación que alude a un “castigo divino” o pensar que deben vivir ocultos o de la caridad. Existe establecido un discurso de inclusión social a nivel mundial y nacional, sin embargo, la indiferencia de la sociedad es palpable. Solo basta darse cuenta de que no existen servicios adecuados para las personas con discapacidad en la ciudad de Cusco así como en otras ciudades de Perú.

Las políticas de inclusión para las personas con discapacidad no han sido eficaces. Quizás podríamos ver el pasado, y entender cómo eran las políticas sociales de inclusión de los inkas bajo el principio de que todos y todas tenían una función dentro de aquel sistema social. El cronista Garcilaso de la Vega, refiere que una ley disponía que todos trabajaran para alimentar a las personas con discapacidad: 

“La ley en favor de los que llamaban pobres, la cual mandaba que los ciegos, mudos y cojos, los tullidos, los viejos y viejas decrépitos, los enfermos de larga enfermedad y otros impedidos que no podían labrar sus tierras, para vestir y comer por sus manos y trabajo, los alimentasen de los pósitos públicos. También tenían ley que mandaba que de los mismos pósitos públicos proveyesen los huéspedes que recibiesen, los extranjeros y peregrinos y los caminantes, para todos los cuales tenían casas públicas, que llaman Corpahuaci, que es casa de hospedería, donde les daban de gracia y de balde todo lo necesario. Demás de esto mandaba la misma ley que dos o tres veces al mes llamasen a los necesitados que arriba nombramos a los convites y comidas públicas, para que con el regocijo común desechasen parte de su miseria. Otra ley llamaban casera. Contenía dos cosas: la primera, que ninguno estuviese ocioso, por lo cual, como atrás dijimos, aun los niños de cinco años ocupaban en cosas muy livianas, conforme a su edad; los ciegos, cojos y mudos, si no tenían otras enfermedades, también les hacían trabajar en diversas cosas; la demás gente, mientras tenía salud, se ocupaba cada uno en su oficio y beneficio, y era entre ellos cosa de mucha infamia y deshonra castigar en público a alguno por ocioso. (Comentarios Reales de los Inkas- Pág. 227)

De acuerdo a las referencias de Garcilaso, las personas con discapacidad que no podían cumplir con su función dentro del sistema económico y social eran atendidas por el Estado, con el mismo servicio que recibían viajeros y caminantes, en las casas públicas o Corpawasi. Así mismo eran invitados a las fiestas públicas y demás actividades sociales. Aquellas personas con discapacidad, quienes de acuerdo a su edad, se incorporaban a distintas actividades productivas: agricultura, construcción, tejido, producción alfarera entre otros. Aquella época lo sancionado no era ser considerado “discapacitado” sino ocioso. 

Por otra parte, de acuerdo a las referencias del Cronista Guaman Poma de Ayala (fines del siglo XVI), existían muchas personas con discapacidad que eran incluidas en la sociedad de acuerdo a sus capacidades, cumpliendo funciones sociales específicas y respetadas por la sociedad inka:

“En la calle del terzero llamado rocto macho viejo sordo de edad de ochenta años hasta de cien años o de ciento y cincuenta años, estos dichos rocto machos son viejos que solo es para comer y dormir los que pueden hacen guasca y soga y frazadas y han de guardar casas de los pobres y criaban conejos y patos… estos dichos viejos eran muy temidos y honrados, obedecidos estos tenían  oficios de azotar a los niños y niñas y dar buenos consejos y doctrina con la poca sombra daba luz y claridad del servicio de Dios y predicaba buenos ejemplos allí qunacoc allí yachachic macho yaya quiere decir que daba buen ejemplo y que bien enseña viejo, los que pueden son porteros de las doncellas y vírgenes y de las señoras principales a esto le daban limosna todos los ricos y le hacia sus vestidos y todo sus parcialidad le beneficia sus sementeras y le sirve todo el pueblo a estos dichos tales viejos y sus compadres uayno y sus camaradas socna le regalaba más regalo tenía uno destos y así no convenía tener hospital pues que le beneficiaba sus sementeras y le guardaban sus carneros y así no había menester de hospital en los pobres viejos y tullidos y ciegos mancos…

En esta calle del quarto de los enfermos y lisiados cojos y mancos y tullidos upa mudo, nausa ciego, uncoc enfermo, uinay uncoc tullido, maquin paquisca manco, hanca coxo, estos servían de pasatiempo hablar y chocarrear como son enanos tinre uayaca, cumo corcovado, chictacinca, cada uno los que podían trabajar y ayudar los que tenían ojos servían de mirar los que tenían pies andaban los que tenían manos tejían y servían de despenseros y quipocamayos mayordomos estos cada  uno les casaba con su igual para multiplicar y servían en todo lo que podían…” (Pp. 106-107) 

Podemos aprender mucho del pasado para integrar esas experiencias en las políticas públicas actuales, con el fin de lograr una verdadera inclusión y no una segmentación social, de acuerdo a las diferencias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que, para países en vías de desarrollo similares al Perú, el 10% de la población tiene algún grado de discapacidad. Según el Censo de 2017: XII de Población y VII de Vivienda, 3 millones 51 mil 612 personas padecen de alguna discapacidad en el Perú y representan el 10,4% del total de la población del país. El 48,3% de este grupo tiene dificultad para ver; el 15,1% para moverse o caminar; el 7,6% para oír; el 4,2% para aprender o entender; el 3,2% presenta problemas para relacionarse con los demás; y el 3,1% para hablar o comunicarse. Asimismo el 18,2% de las mismas, presentan dos o más tipos de dificultad.

El Estado peruano ha ratificado la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas, vigente desde el año 2008, que obliga a los Estados partes a garantizar a las personas con discapacidad el principio de no discriminación y el disfrute efectivo y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos. Por ello, en nuestro país se ha modificado la normativa a través de la emisión de la Ley General de las personas con discapacidad del 2012 (Ley N° 29973), que promueve la incidencia activa de diversas organizaciones de personas con discapacidad y sus familiares y aliados. Las personas con discapacidad y sus familiares vienen creando diversas asociaciones de ayuda y apoyo moral, psicológico, cultural, laboral y otros que permitan mejorar su vida diaria y la de su entorno. 

La tarea de inclusión está aún en la agenda nacional. ¿Qué podemos hacer para lograr una verdadera y consistente inclusión social de las personas con discapacidad en nuestro país? Para empezar, debemos informarnos y comunicar a aquellos que aún no han tomado conciencia de que el término “peruano o peruana” incluye a todos los nacidos en Perú, gozando los mismos derechos de acceder a una educación digna, salud, vivienda, cultura, acceso al trabajo y demás.

Glosario de términos en quechua:

Qorpa wasi (Corpahuaci): Hospedaje, hotel 

Onqoq (uncoc): enfermo 

R´oqto machu (rocto macho): anciano sordo

Waskha (guasca): Soga, lazo, cuerda, cable trenzado o retorcido de materiales como lana, cabuya, paja o cuero. 

Allin Kunaqoq (Allin qunacoc) Los que hacían bien.

Allin Yachachiq (yachachic): Que enseña, educa o instruye. || Maestro, profesor.

Machu yaya: Padre 

Compadres wayna (Compadres wayno): Compadres jóvenes. 

Upa: Mudo, sordomudo

Ñawsa (nausa): ciego, invidente.

Wiñaq Onqoq (uinay uncoc): Tullido que ha nacido así y se quedará de por vida

Maquin paquisca: manco

Hank’a ( hanca): cojo

T’inri (tinre uayaca): enano.

k´umu (cumo), K’umillu:  adj. Jorobado, corcobado. 

(Chictacinca): referido a la nariz partida

Khipukamayoq (quipocamayos): Persona experta en el manejo y lectura de los khipus, el sistema de escritura de los inkas. 

Referencias Bibliográficas:

GARCILASO DE LA VEGA, Inca (1609 / 1985): Comentarios reales de los incas. Primera Parte. Prólogo de Aurelio Miró S.; bibliografía de Alberto Tauro y edición de César Pacheco Vélez. Banco de Crédito del Perú, Lima. 

GUAMÁN POMA DE AYALA, Felipe (h. 1615): Nueva coronica y buen gobierno. Fondo de Cultura Económica, México, 1993.