28/11/2020

Esculpiendo sueños para convertirlos en realidades

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Michael Monteagudo, artista cusqueño que esculpe el mensaje de los dioses a través de la piedra en Apukunaq Tianan (Poroy)

Por: Iñakapalla Chávez Bermúdez

Nuestros ancestros (pre incas e incas) construyeron grandes obras arquitectónicas y artísticas, de las cuales, actualmente nos sentimos orgullosos, resultando ser nuestra principal fuente de ingresos económicos debido al turismo, antes del COVID-19. En Cusco tenemos el privilegio de contar con diversos centros arqueológicos tales como Pikillacta, Saqsayhuaman, Ollantaytambo Machupicchu, entre otros, que nos recuerdan de donde provenimos, de aquellos hombres y mujeres que consideraron como su mayor valor, la fuerza de voluntad no los presupuestos.

Uno de estos hombres contemporáneos, heredero de la fuerza de voluntad y sabiduría andina es Michael Monteagudo, un artista autodidacta y visionario, nacido en Quillabamba en el año de 1983, de padres agricultores del Valle de la Convención. Durante su niñez tuvo diversas restricciones económicas, pero no fueron pretexto para continuar con sus sueños.

Actualmente Michael domina el arte de esculpir y transformar la piedra, la madera, el metal y la arcilla. Michael refiere que dejó la Escuela de Bellas Artes de Cusco debido a la falta de recursos y reconoce que tuvo que realizar un mayor esfuerzo para seguir con sus sueños. En este camino, logró trabajar y aprender mucho de los canteros de Huaccoto, Ccaccaqollo, Rumiqolqa y Qochawasi, quienes le dieron los principios fundamentales de hacer tajos, cuñas y desbloques. Michael integró a estas técnicas, el arte de la proporción anatómica, de acuerdo a sus exploraciones e investigaciones sobre la escultura, arquitectura, pintura, poesía entre otras, que le permitieron llegar a ser el artista que ahora demuestra a través de sus obras.

Foto vista nocturna – Archivo Apukunaq Tianan facebook

Hace 12 años, él recuerda que empezó la tarea de construir la morada de los dioses andinos, debido a sus sueños recurrentes y extraordinarios que desde pequeño le contaba a su madre, quien en todo momento incentivó su creatividad, fomentando su arte escultórico desde los cinco años. Estos sueños tenían un mensaje, tal como nos cuenta Michael: “Los dioses se están quedando sin espacio, estamos olvidando sus nombres y un dios existe solo por la evocación y el recuerdo. Nos estamos olvidando los nombres primigenios de los valles, de las montañas, de nuestros apus. En el transcurso del tiempo se han perdido muchos dioses, por el olvido. En uno de estos sueños manifestaron que mi destino era construir su morada. Así nace Apukunaq Tianan”

De acuerdo a la historia, la cultura andina, se caracteriza por integrar la naturaleza a la arquitectura, recordemos que Saqsayhuaman fue construido en homenaje a Illapa, el Dios del Rayo. Por ello, los sueños de Michael no son descabellados, sino han encontrado ese hilo conductor que une lo humano y lo divino en nuestra cosmovisión.

Realizar esta tarea titánica requiere no sólo de un hombre sino de un equipo, así refiere Michael: “Considero -modestia aparte- que trabajo con los mejores, yo les llamó mis pururaucas o guerreros de piedra. Obviamente está mi esposa, Elizabeth Zegarra Salas, aliada fundamental en este proyecto, el maestro Wilbert Condori, nacido en Huaccoto, mi brazo derecho, mi hermano. El viene de una tercera generación de canteros. También está Julio César Saire, muy hábil en el tallado y desbloque de madera, entre otros maestros. A lo largo de este tiempo me han acompañado en incontables aventuras. Cuando terminemos Apukunaq, pondremos una placa de bronce con sus nombres, un metal noble que recuerden a todos esos hombres y mujeres que han pasado por el proyecto.”

Para iniciar con este proyecto, era necesario encontrar el lugar ideal, con un afloramiento rocoso que permita la construcción de la morada de los dioses. En esta búsqueda encontraron hace 12 años, este sector ubicado en la parte Noroccidental de la ciudad del Cusco, en el distrito de Poroy, localidad de Sencca, a 45 minutos de la ciudad del Cusco. Luego de una ofrenda a la Pachamama, Michael y sus herramientas comenzaron a intervenir en la roca, luego se fueron sumando sus diestros “pururaucas”

Apukunaq se crea para reivindicar el amor hacia nuestra cultura, nuestros orígenes a través de dioses, mitos y leyendas. En palabras de Michael: “Hoy en día muchos no se sienten orgullosos de ser andinos o amazónicos. Yo me siento orgulloso de ser andino- amazónico, me siento orgulloso de la grandeza de nuestra cultura, pero mucha gente desconoce o detesta su origen. A través de estos sueños que he tenido, creo que debemos reconectarnos con la esencia de la madre naturaleza, con la esencia de nuestra cultura. Pero la gente está perdiendo eso. Después de Machupicchu, Sacsayhuaman, Choquequirao ¿qué obra hemos realizado? ¿qué proeza como nación? Ninguna… En Apukunaq existe una filosofía, por ejemplo, está prohibido decir “es imposible”. La topografía no ayuda, así que todo es fuerza de voluntad y trabajo en equipo, nos damos aliento mutuamente como una gran familia. Han sido años y años de perseverancia.”

Apukunaq se presenta como atemporal donde pasado, presente y futuro convergen en un mismo espacio- tiempo en el que se reinterpreta e integra la cultura y la historia. Apukunaq es un proyecto ambicioso, una proeza de la ingeniería, la arquitectura, el arte y la cultura. En palabras de Michael: “Jugamos bastante con lo que es la geometría Sagrada, que los incas tenían bastante dominio y conocimiento y nosotros tratamos de reinterpretar de una manera contemporánea, jugamos con lo que es el 3-6-9 por ejemplo, hacia la boca del Puma va haber un domo de 36 metros cuadrados con un túnel de 3 metros de profundidad con nueve escalones si multiplicamos 6 por 6 son 36 y nueve escalones con 3 metros de profundidad se repite constantemente el algoritmo que es 3-6 9-3 6-9.”  

Actualmente Apukunaq Tianan está en un 60% a 70%. Esta tarea titánica no ha sido fácil y más aún cuando es un proyecto privado, que no cuenta con presupuesto estatal ni soporte de otras empresas privadas. Michael nos refiere: “Muchas veces me preguntan: ¿Cuál es tu capital? Y yo les respondo que mi capital es mi fuerza de voluntad inquebrantable. Durante el periodo de cuarentena, Apukunaq no paró ni un día, tuvimos que hacer los esfuerzos necesarios para no detener nuestros sueños”.

El arte puede transformar la sociedad, y Apukunaq es una muestra de ello. Desde los primeros 60 visitantes locales, hasta los 1736 visitantes del 13 de marzo de 2020 (dos días antes de la declaración de emergencia debido al COVID-19) se tenía una gran afluencia de gente, que iban de visita, lo cual dinamizó la economía de esa zona. Muchos vecinos y vecinas de este sector de Poroy, se organizaron para expender comida. Michael Monteagudo nos da una reflexión final: “Forjaré mi destino en la fragua de los dioses y el yunque del Universo para seguir esculpiendo sueños y convertirlos en realidades. Es eso básicamente, esculpir sueños para convertirlos en realidades. El artista es el visionario, el artista es el que está un paso adelante, el creativo, el proactivo y no es aquel que no tiene disciplina. Actualmente se distorsiona lo que es el concepto del arte. El arte puede generar cambios, pero debe tener una raíz, un origen”

El día sábado 24 de octubre, la morada de los Dioses andinos, volverá a abrir sus puertas a la población cusqueña y será una ocasión especial para comprender la esencia de la cultura andina. Si deseastener más información sobre este proyecto puedes visitar su página en Facebook: https://www.facebook.com/ApukunaqCusco

Taller Cusco Michaell Monteagudo