18/01/2021

La reactivación del turismo será lenta

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Por ahora lo único claro es que el turismo se reactivará en Cusco en el mejor de los casos en el mediano plazo. Aunque los protocolos están listos y hay un exceso de entusiasmo en algunas autoridades, los expertos coinciden en señalar que el retorno de los visitantes será a cuentagotas.

La ciudadela inca de Machupicchu reabrió sus puertas al turismo local el 1 de noviembre. La Unidad de Gestión de Machupicchu (UGM), ente rector de la gestión del sitio turístico más importante del país, tomó esa decisión el 17 de octubre pasado, que constituye el primer paso para la reactivación del sector turístico tras casi ocho meses de cierre a causa de la pandemia del COVID-19.

Días atrás, el 15 de octubre, reabrieron sus puertas varios destinos turísticos en el país. Siete de ellos están ubicados en Cusco, uno en Arequipa y otro en Puno. Cusco habilitó las visitas en Sacsayhuaman, Pisaq, Ollantaytambo, Chinchero, Moray, Piquillaqta y Tipón; Arequipa dispuso el acceso al Cañón del Colca; y Puno los recorridos por las islas de los Uros en el lago Titicaca. 

Los cusqueños pueden visitar Sacsayhuaman desde el 15 de octubre pasado. FOTO: MIGUEL GUTIÉRREZ.

Este, sin embargo, es solo el comienzo de un largo y lento proceso de activación del turismo en el país y, sobre todo, en las regiones del sur andino. Las visitas son gratuitas para los turistas locales hasta fin de año, mientras se alienta la llegada de los turistas peruanos.

La última y lejana fase será la llegada del turismo extranjero. Esta tardará toda vez que actualmente los países europeos y Estados Unidos combaten el rebrote del nuevo coronavirus que volvió a hacer colapsar los sistemas de salud de país tan desarrollados como Francia y Alemania. 

El director regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur), Fredy Deza de la Vega, consideró que el tránsito a la recuperación del sector será lento. Se calcula que la llegada de extranjeros podría llegar a sus mejores niveles en julio del 2021.

Si antes un sitio turístico recibía entre 1000 y 2000 visitas diarias, ahora solo reciben en promedio 200 personas. Eso implica que la poca afluencia de turistas -principalmente locales- tampoco demandará muchos servicios de agencias, guías y otros agentes turísticos.

La Asociación de Agencias de Turismo del Cusco (AATC) calcula que en promedio apenas el 20% de trabajadores ligados a este sector podrán volver a laborar hasta finales del 2020. En el 2021 esperan que las cosas mejoren. Solo en la región Cusco se calcula que hay 7000 guías oficiales de turismo.

Cambio del modelo

Deza de la Vega consideró que hay muchas cosas que deben cambiar en el manejo y la forma cómo se desarrolla esta actividad económica en el Cusco y el Perú. Si bien este sector emplea, según varios estudios, a casi el 20% de cusqueños, también es cierto que la informalidad supera 70%, los beneficios no llegaban a todos, porque se queda en manos de las grandes empresas, y hay una enorme deficiencia en la promoción de otros destinos turísticos.

El funcionario, que es especialista en estos temas, sostuvo que se debe replantear el modelo para que sea el Estado el que establezca la forma de funcionamiento del turismo y no esté sujeto a las decisiones e intereses de las grandes empresas.

Todo ello implica mejorar los servicios para el acceso a Machupicchu. Actualmente el transporte en trenes está en manos de PeruRail e Incarail y hay posibilidad de llegar por el acceso amazónico, que implica un trayecto por tierra en bus y otros a pie por Santa Maria-Santa Teresa.

“Debemos lograr que los informales se formalicen con incentivos y que las grandes empresas aporten recursos en Cusco. Asimismo, vamos a impulsar un proceso que permita a las empresas mejoren sus servicios”, dijo Deza.

El especialista en asuntos económicos y sociales, Eulogio Tapia, también coincide en la necesidad de impulsar la formalización para darles garantías laborales a los trabajadores de las empresas ligadas al turismo.

El drama de los guías

La situación actual golpeó con fuerza a los guías de turismo. “Ciertamente estamos siendo dejados de lado por el Estado y no hay indicios que de algún modo seamos beneficiarios de un préstamo con las condiciones que nos ayuden a sopesar esta crisis”, observa Efraín Valles, quien en 2014 fue reconocido como el mejor guía de turismo del mundo.

Valles lanzó una propuesta que espera se concrete. Esta consiste en que el Estado apruebe un proyecto con más de 1.5 millones de soles para abrir Cooperativas o Cajas Rurales de Ahorro y Crédito. “Estos montos serían otorgados a las ciudades donde haya gremios unificados de guías de turismo y ellos serían quienes administren estas financieras, similar a los que hay para los docentes como SubCafae, Derrama Magisterial, etc., pero con un sistema de administración distinto y monitoreado por el Estado”, explica.

Con eso, además, lograrían que cada guía sea socio y beneficiario del proyecto. El guía sostiene que eso sería mejor que la entrega de 1500 soles a través del Turismo Emprende.

Todos los sitios arqueológicos que reabrieron sus puertas cuentan con protocolos de bioseguridad para evitar el COVID-19. FOTO: MIGUEL GUTIÉRREZ.

Bioseguridad

Otro cambio, según Deza, es el manejo de la bioseguridad en todos aquellos establecimientos que prestan servicio a los turistas. Antes de la pandemia, hoteles, restaurantes, bares y otros negocios arrojaban la basura a la calle para que de allí lo recoja el servicio de limpieza pública.

Dircetur coordina con la Dirección Regional de Salud (Diresa) y las municipalidades distritales y provinciales para definir mecanismos que garanticen un adecuado manejo de los residuos sólidos. El propósito es evitar que estos se conviertan en focos de contagios del COVID-19 y otras enfermedades, y, por supuesto, proteger a los trabajadores del servicio de limpieza pública.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda tirar mascarillas, guantes y otros elementos expuestos al virus en un contenedor de basura «adecuado» inmediatamente después de usarlas y no reutilizarlas. «En los centros de salud, las mascarillas quirúrgicas deberían ser tratadas como desechos médicos (que normalmente se botan en contenedores rojos)», recomienda la OMS y sería tomado en cuenta por las autoridades cusqueñas.

No hay que perder de vista que las mascarillas quirúrgicas están hechas de tela no tejida de polipropileno, producida a partir de etileno, que es un compuesto químico derivado del petróleo o del gas natural. Tardan alrededor de 450 años en descomponerse.

También puede leer el informe en la edición impresa de Pulso Regional: