28/11/2020
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Por: Tania Romero

Columna urgente sobre lo que sucede en estos momentos en nuestro país. Perú ha vivido golpes de estado como el de octubre de 1968, el autogolpe del 5 de abril de 1992 y el último, el lunes 9 de noviembre del año de la pandemia. Sin embargo, este último, dado por el Congreso, de los cuales 68 congresistas tienen investigaciones judiciales y denuncias, como el que ahora funge de “presidente del congreso”, Luis Valdez. Todos estos corruptos votaron la vacancia contra Martín Vizcarra. Vizcarra se fue a su casa sin “luchar”, tal vez el cansancio y la solicitud de vacancia en setiembre le pasaron factura.

Ahora tenemos en Palacio de Pizarro, a Merino, cambiando de sillón de la plaza Bolívar a la plaza de Armas limeña. Muchos ahora, se disponen a llevar sus pliegos de reclamos como si fuera un mandatario electo. Pero, desde los ciudadanos de a pie, presentamos un pliego de demandas enmarcadas en primer lugar, en la no postergación de las elecciones generales en abril. Punto aparte, lo que nos preocupa no sólo a mí como parte de la población joven, sino pensando en las futuras generaciones, es la educación pública como derecho; antes ya había comentado sobre esto, pero ahora hablamos del riesgo en el que la educación superior se encuentra y continuar la reforma educativa es una obligación por la que debemos estar vigilantes. Por último, y esto, aunque parezca obvio se tiene que decir, no queremos la salida de Antauro y otros delincuentes que se encuentran en prisión por crímenes contra los Derechos Humanos.

Por otra parte, tenemos presidiendo el gabinete ministerial a un primer ministro, conservador, racista, homofóbico y misógino, que en entrevista afirmó “…los pueblos olvidados del Perú, no me jodan…” y que fue ministro de defensa con Alan García y co-responsable del “baguazo” con muertos y desaparecidos entre indígenas y policías en junio de 2009. Llamado también “el gato fiero”, por un video que lanzó con una candidatura presidencial. Pero no termina ahí, sino que también discriminó a los pueblos indígenas, a la población LGBTQ, y a todas las peruanas y peruanos. La cereza de la torta podría ser cuando sostuvo “…que matar a una mujer por celos, no es feminicidio…”. Nada más. De los integrantes de su equipo ministerial, no hay mucho por decir. Al culminar estas líneas, supimos de una serie de personajes con serios cuestionamientos y pocos merecimientos.

Esperamos que el Tribunal Constitucional confirme lo que la calle exige: “Merino, no es nuestro presidente, él no nos representa” ¿Queremos ponerle fin a la corrupción?, pues empecemos a valorar las movilizaciones sociales como Derecho Humano que representa la verdadera democracia. Nuestro vecino país de la estrella solitaria, nos ha enseñado que a punta de movilizaciones, se trajo abajo una carta magna diseñada en la dictadura pinochetista, que postergó los derechos básicos a la educación y salud. Hoy, en Chile, se aprestan a redactar una en forma igualitaria entre varones y mujeres y con la participación de las minorías étnicas marginadas y saqueadas. Allí está el camino trazado; nos queda…, seguirlo…

Ahí estaremos, Noqanchis.