18/01/2021

La mirada eterna de Rolando Nakamine Pedraza

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Por: Iñakapalla Chávez Bermúdez

Jorge Luis Borges, en uno de sus poemas- The unending gift- refería la eternidad y la obra de los hombres: “ Un pintor nos prometió un cuadro. Ahora en New England, sé que ha muerto. Sentí, como otras veces, las tristeza de comprender que somos como un sueño. Pensé en el hombre y en el cuadro perdidos. (Sólo los dioses pueden prometer, porque son inmortales.)…”

Los hombres y las mujeres se vuelven inmortales a través de sus obras y sobre todo de sus actos y hechos. En esta oportunidad recordaremos a un fotógrafo cusqueño de corazón, Rolando Nakamine Pedraza, que pudo compartir en vida su gran sensibilidad y sabiduría por medio de las imágenes capturadas a través del obturador. Rolando Nakamine, de padre de origen japonés y madre cusqueña, realizó sus estudios primarios en la ciudad del Cusco (Colegio Inca Garcilaso de la Vega), que le permitió integrarse e identificarse con la cultura andina, así como aprender el idioma quechua. Desde muy joven estuvo inclinado al arte y la pintura por el ambiente místico y mágico de la ciudad del Cusco. Al concluir sus estudios secundarios, ingresó a la Facultad de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero su espíritu andino le hizo combinar su labor académica con la música y como refería Nakamine: “Charanguear a lo ayacuchano” con Jaime Guardia. Posteriormente, Rolando Nakamine forma el primer Grupo folklórico Nikkei de música andina llamado “KuKuli”. El año de 1980 ingresa a trabajar en una empresa transnacional japonesa de electrodomésticos (PANASONIC), que le dio la oportunidad de especializarse en el mercado de ventas. Paralelamente siempre estuvo vinculado a la fotografía e imagen, con gran apasionamiento. Durante sus visitas de supervisión a los puntos de venta a nivel nacional, se daba tiempo para tomar fotografías. Su trabajo le permitía viajar por todo el Perú y muchos países del mundo, así como tener una visión amplia de las distintas realidades y costumbres.

En el año 2005, Rolando Nakamine, incursionó con mayor fuerza en el mundo de la fotografía, participando de diversos eventos a nivel nacional e internacional, que le dieron la oportunidad de dar a conocer sus distintas visiones de nuestro país. La fotografía de Nakamine es la fusión de dos perspectivas; la andina y la oriental.

A partir del año 2005, realizó diversas exposiciones fotográficas. Entre ellas: “Yo Creador» Lima Junio 2005 -“Por el Perú» Piura, Chiclayo, Cajamarca (Julio-Octubre 2005), “Por el Perú» Lima- Biblioteca Nacional Agosto 2006, “Por el Perú” Huancayo 2006 -“Perú, Colores y Matices» Lima – Universidad Pacífico 2006, “Decor Photo” Lima Julio 2008-09-28.

En el mes de julio del año 2011, Nakamine es invitado a realizar una muestra fotográfica en Cusco en homenaje a Machupicchu (recordando el centenario de la visita de Hiram Bingham). Esta exposición fue denominada “Visiones de Machupicchu”, y significó mucho tanto para el fotógrafo como para el público asistente al Museo de Arte Contemporáneo de la Municipalidad Provincial de Cusco, quienes en aquella oportunidad referían que las fotografías allí expuestas nunca habían sido vistas en la ciudadela inka, ya que eran una colección minuciosa de detalles de la naturaleza, que pasaban inadvertidas. Se podría afirmar que sólo los hacedores de Machupicchu, pudieron percatarse de aquellas manifestaciones que ya existían desde mucho antes de ser considerada como una maravilla.

La curadora de la muestra, Gabriela Valenzuela (Proyecto Foto Perú) refiere: “… Hemos visto muchas imágenes del espectacular Machupicchu, donde su pasado glorioso y su impresionante arquitectura, nos deleitan los ojos. ¿Cuál es la singularidad de las fotografías de Rolando Nakamine? que sus fotos no son una mirada al pasado, sino un testimonio vivo del presente. Rolando captura la Naturaleza en sus pequeños detalles, en el enigma del amanecer, en el espíritu místico del santuario histórico, que nos reclama dar pasos más lentos, para poder percibirlo en toda su gloria e inmensidad. La Fotografía de Rolando Nakamine es un testimonio del poder de las imágenes para expresar nuestros sentimientos más profundos y a la vez más simples. Mi amigo, Rolando, de alma cusqueña y peregrina, nos recuerda que todo viaje es un descubrimiento, que Macchupicchu puede ser mil veces descubierto, amado y respirado en su total intensidad y misterio»

Morfi Jiménez Mercado, fotógrafo peruano, acerca de la muestra, refirió en aquella oportunidad: “…La fotografía, como toda expresión artística intenta capturar y transmitir sentimientos a través del obturador, entonces ese instante se hace eterno y permanece insoluble en el tiempo como una bella imagen poética, ésta, es quizá la razón espiritual de ser fotógrafo. Rolando Nakamine Pedraza a través de su fotografía evoca ese espíritu con el que fue construido Machupicchu, la comunión perfecta entre la poesía, la imagen y la naturaleza, espíritu que hoy en día nos une como herederos de esa enigmática leyenda y misterio. Nakamine expresa el testimonio de aquel “descubridor de imágenes” que todos llevamos dentro, porque al conocer Machupicchu uno siente haberlo descubierto por primera vez.”

Por otro lado, el artista y amigo de Rolando Nakamine, Edwin Chávez Farfán mencionaba: “Más que llevar una nostalgia de lo vivido con un maestro es tenerlo vivo en los actos individuales y colectivos. Rolando, compañero de colegio y de aventuras, nos muestra esta vivencia que nace en parte de nuestra adolescencia que pasamos en Machupicchu junto con mi padre, levantándonos temprano y subiendo “a pata”, desde el museo hacia la ciudad inka y llegar con los obreros entre las neblinas hechas de los resuellos de los Apukuna. El maestro Manuel Chávez Ballón nos motivaba para sumergirnos en el mar de nubes pero con el firme propósito de encontrar a la naturaleza espiritual tan necesaria, concreta y bien establecida como la naturaleza física, y de no ejercitarnos en floreos, sino en sacar a la luz la perla fina: sentir y pensar (utiy) mientras la ciudad surge entre las brumas rasgadas por el Inti.

Hace nueve años (5 de enero de 2012), Rolando Nakamine dejó de existir luego de inaugurar su última muestra en Cusco, pero aún lo recordamos como solo se pueden recordar a los grandes hombres. Y volvamos a Borges: “… Existe de algún modo. Vivirá y crecerá como una música y estará conmigo hasta el fin. Gracias Rolando Nakamine. (También los hombres pueden prometer, porque en la promesa hay algo inmortal)”