01/03/2021

La campaña en tiempos de pandemia

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El ingenio y el uso de las herramientas tecnológicas serán claves para que los candidatos puedan llegar al electorado y así obtener los votos que se necesitan para obtener una curul en el Congreso.

Escribe: Diego Alonzo Álvarez Guevara, magíster en Marketing Social

El domingo 11 de abril se realizarán las elecciones generales en nuestro país Ante esto, los 24 partidos políticos que presentan planchas presidenciales y congresales preparan estrategias de campaña electoral en medio del incierto proceso de la pandemia del COVID-19.

Como se sabe, las actividades que conlleven aglomeraciones seguirán prohibidas, por ende, las tácticas que deberán emplear los marketeros políticos se basarán en el bombardeo propagandístico en los medios tradicionales de comunicación como la televisión, radio, diarios y sobre todo en los medios digitales.

En estos comicios, se tendrá que modificar la tradicional campaña electoral, la cual iniciaba con el típico mitin de apertura, seguido de visitas a ciudades y pueblos, acompañada de caravanas y pasacalles, concluyendo con el gran mitin de cierre. En esta ocasión estas actividades deberán realizarse vía Streaming, mediante redes sociales, páginas web, blogs y aplicaciones; así mismo tendrán que afinar sus técnicas “Below The Line” (prácticas comunicativas no masivas de marketing), segmentando de mejor manera sus mercados o públicos.

Teniendo en cuenta las recientes experiencias de elecciones en Bolivia y EE.UU. podemos deducir que las redes sociales estarán llenas de propagandas políticas, tanto así que llegará a abrumar a las personas que buscan ocio y entretenimiento. Se incrementarán las ya pesadas publicidades que cortan los videos de YouTube, los flyers y videos coparán las pantallas del Facebook e Instagram, las opiniones personales serán el pan de cada día en Twitter y que no le sorprenda que algún candidato haga un challenge y sea tendencia en Tik Tok, o que se invada aplicaciones de música como Spotify con spots políticos.

Aunque el trabajo se centra en la creación de contenido digital, existe también una guerra sucia en la que se tendrá que ingresar. Los trolls han adquirido la habilidad de ser creíbles, más aún cuando las políticas de uso hacen difícil deshabilitar o banear esas cuentas falsas; la creación nuevos perfiles se hará presente, generando confrontaciones llenas de difamaciones y memes.

Al ver este panorama, podríamos pensar que la contaminación visual, sonora y ambiental que se produce en campaña, reduciría, pero más al contrario estas incrementarán. A la fecha ya es difícil encontrar una valla publicitaria vacía, las paredes en las calles están pintadas con el típico cliché de fulano presidente 2021 y mengano al Congreso, el empapelamiento sin permiso de tu casa de afiches con el rostro de un candidato y volantes desparramados.

El merchandising también se tendrá que adecuar a la pandemia. Es seguro que las textileras están fabricando millares de mascarillas coloridas con símbolos de los partidos, así como las imprentas producen stickers para pegarlos en botellitas de alcohol y gel.

Sin duda alguna, el presupuesto que se invierte en las campañas tradicionales cambiará, los pagos de publicidad como lo denominan las plataformas varían según la segmentación, tipo de anuncio y durabilidad. Por ejemplo, en YouTube las menciones que incluyen in-display o in-search poseen un costo promedio por vista de US$ 0.20, pagando US$ 2000 para llegar a 10 000 personas.

De igual manera, en Facebook se puede pagar por promocionar una sola publicación desde S/ 5.00 hasta máximo S/ 500.00 por día para llegar a 48 mil personas. Los jefes de campaña, creadores de contenido y digital planners, tienen el reto de fijar un nuevo paradigma en el marketing político. Sin embargo, será una buena oportunidad para alejarnos un poco de las redes sociales y evitar ser arrollado por la guerra digital de estos comicios.