17/05/2022

Cuenca del río Coata: un torrente de metales tóxicos

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El 2020, el Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (Censopas) realizó tamizajes en 55 personas que viven en la cuenca del río Coata, en Puno. De ellas, 32 personas dieron positivo a arsénico y 2 a mercurio y arsénico, entre ellos un niño de ocho años y cuatro niñas de entre cinco y once años dieron positivo a arsénico.

Escribe: Bladimir Martínez Equipo técnico de DHUMA-Puno.

A puertas del Día Mundial del Medio Ambiente y a propósito del quinto Consejo de Ministros Descentralizado, llevado a cabo en Puno, el pasado 8 de abril, recordamos la crisis ambiental y de salud que aqueja a los pobladores de la cuenca del río Coata.

La cuenca del río Coata es una de las trece cuencas que conforman la vertiente hidrográfica del Titicaca que, según la Autoridad Nacional del Agua (ANA), sería una de las nueve contaminadas.

Para lograr que las autoridades gubernamentales reconozcan la contaminación ambiental del río Coata, los pobladores tuvieron que realizar protestas pacíficas masivas y permanentes en Puno y Juliaca desde antes del 2014. Con sendas manifestaciones exigieron que se realicen monitoreos de la calidad del agua y tamizajes para detectar metales y metaloides en la población. Así lograron demostrar la afectación ambiental en el agua con apoyo de la cooperación internacional, el 2017.

En 2018, luego de numerosas protestas, la Dirección Regional de Salud de Puno (Diresa) realizó un estudio para determinar la calidad del agua de los pozos para consumo humano en el distrito de Coata. La conclusión fue que la presencia de boro, hierro, manganeso, sodio y arsénico supera los límites máximos permisibles del reglamento de la calidad de agua para consumo humano.

“[…] evidenciando de esta forma que la calidad de agua para consumo humano se encuentra gravemente afectada por la presencia de metales pesados como el arsénico (altamente cancerígeno) […]”, señala el estudio.

En 2019, la ANA evidenció que las fuentes de contaminación provendrían de 21 vertimientos (8 municipales, 4 industriales, 7 botaderos de residuos sólidos y 3 descargas in situ). Sin embargo, aún deben incluirse como fuentes contaminantes los pasivos ambientales mineros y evaluar el rol de las operaciones de la empresa minera CIEMSA en las partes altas de la cuenca Coata.

La población que vive en los márgenes del río Coata sufre los efectos de la contaminación con sustancias tóxicas. FOTO: DHUMA.

Un problema antiguo

Aunque la contaminación en los pozos de agua para consumo humano se confirmó en 2018, esto no quiere decir que los pobladores no consumían aguas contaminadas en los años anteriores.

El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) registró que el 3 de abril de 2019 hubo contaminación de los pozos de agua para consumo humano en los distritos de Caracoto, Capachica, Coata y Huata. Y, según el cálculo de posibles pérdidas a nivel social, estima que 16,714 habitantes, 89 instituciones educativas y 9 establecimientos de salud presentan riesgo muy alto y alto ante la contaminación.

Cabe señalar que, si bien el Indeci reporta la contaminación desde el 2019, esta habría existido muchos años antes, exponiendo de esta forma a la población de la parte baja de la cuenca del río Coata a la contaminación producida en las partes media y alta.

Con base a esta información, el Gobierno nacional declaró en estado de emergencia, en más de diez ocasiones, a los distritos de Coata, Huata, Capachica, Caracoto y Juliaca por peligro inminente ante la contaminación de agua para consumo humano.

La utilidad y eficiencia de los estados de emergencia declarados por el Gobierno pueden ponerse en duda a partir del caso Coata. Sucede que después de más de diez declaratorias no existen medidas para garantizar la atención integral a la población expuesta y afectada por metales, metaloides y otras sustancias químicas tóxicas, además de medidas de remediación y mitigación ambiental de los recursos impactados (agua, suelo, aire, fauna, flora, entre otros).

Los animales consumen el agua contaminada del río en Coata. Cada cierto tiempo, los pobladores organizados limpian el cauce del afluente. FOTO: DHUMA.

Arsénico en el cuerpo

En 2020, el Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (Censopas) realizó tamizajes de orina en 55 personas de los distritos de Huata, Capachica y Coata: 32 personas dieron positivo a arsénico y 2 a mercurio y arsénico, entre ellos dos niños de ocho y once años, y cuatro niñas de entre cinco y once años dieron positivo a arsénico. De acuerdo con los resultados, el distrito de Huata registra 6 personas que superaron los valores de referencia para personas expuestas ocupacionalmente, Capachica 4 y Coata 22.

En 2021, según información de la Diresa, se realizó otro estudio en 279 pobladores de los distritos de Capachica, Coata y Huata como parte de las actividades propias de la estrategia de metales pesados y otras sustancias químicas, evidenciando que 223 participantes presentaron concentraciones de arsénico en orina superior al valor de referencia para personas no expuestas ocupacionalmente. De acuerdo con los resultados, el distrito de Huata registra 65 personas expuestas a arsénico, Capachica 67 y Coata 91.

Es innegable que mientras más grande la muestra, mayor evidente es la presencia de metales y metaloides en el cuerpo de pobladores y población vulnerable (niños, niñas, madres gestantes y adultos mayores) que no realizan actividades extractivas.

De esta forma se comprobó que la contaminación pasó del aire, suelo y agua al cuerpo de niñas, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores.

A la fecha no existen plantas de tratamiento implementadas por el Gobierno. Por eso, las aguas contaminadas del río Coata siguen desembocando directamente en el lago Titicaca. Tampoco existe una adecuada identificación y socialización de los agentes contaminantes (pareciera que hubiera una intención de negar los impactos de las empresas mineras ubicadas en las cabeceras de la cuenca del río Coata) ni un plan para la atención integral a personas afectadas y expuestas a metales, metaloides y otras sustancias químicas tóxicas.

La crisis ambiental y de salud en la cuenca del río Coata está comprobada. En tanto, las respuestas para abordar la problemática son insuficientes nueve años después de la creación de la primera comisión multisectorial para la prevención y recuperación ambiental del lago Titicaca y sus afluentes.

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