26/09/2022

Elecciones2022: El agro agoniza y los candidatos ni enterados

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El año agrícola 2022-2023 empezó en junio con las primeras siembras. No hubo el trabajo de años pasados por falta de semillas, que se consumieron durante la pandemia, y el elevado costo de los fertilizantes. Se prevé que la producción caiga y, por ende, haya desabastecimiento de productos agrícolas en los mercados de las ciudades. ¿Qué dicen los candidatos al sillón regional? Básicamente nada.

Escribe: José Víctor Salcedo

Las primeras siembras del año agrícola 2022-2023 empezaron en junio con las primeras siembras. No hubo el trabajo de años pasados por falta de semillas, que se consumieron durante la pandemia, y por el elevado costo de los fertilizantes. El gobierno nacional ha sido incapaz de comprar ese insumo vital para asegurar una buena campaña agrícola y los gobiernos subnacionales se han abocado solamente a hacer pronósticos de los efectos en este sector económico.

La Gerencia Regional de Agricultura de Cusco, por ejemplo, prevé que la producción caiga sustancialmente y, en consecuencia, haya desabastecimiento de productos agrícolas en los mercados de las ciudades. Eso significa que lo que se produzca tendrá un costo alto. Si antes un productor pequeño lograba cultivar una hectárea, ahora solo podrá trabajar media o un cuarto de hectárea. Su objetivo será asegurar principalmente su autoconsumo. Ese es el escenario menos pesimista de la Gerencia de Agricultura.

Mientras que para la Federación Agraria Túpac Amaru de Cusco (Fartac) la situación será peor para los pequeños productores. Aquellos que antes producían 5 hectáreas, en este año agrícola solo podrán hacerlo en la mitad de esas tierras. En cualquiera de los dos casos, la producción será poco en relación a los años anteriores.

Esto ocurre pese a que el proyecto de presupuesto de este año para el sector agrario asciende a S/4,604 millones, 10.4 % más que el destinado en 2021. ¿Y por qué no llega a los productores? Sucede que el grueso de este dinero está destinado a las grandes obras de irrigación como Chavimochic III, Majes Siguas II, Chinecas y la segunda fase de Olmos.

Daniel Dancourt, gerente regional de Agricultura, dijo que la presente campaña agrícola está en riesgo. El Ejecutivo nacional hasta ahora no entregó la suficiente cantidad necesaria de fertilizantes, solo distribuyó una pequeña cantidad para ocultar su inoperancia en este campo. Y desde los Gobiernos subnacionales, por las limitaciones normativas, poco han podido hacer a favor de los productores.

“Los productos que dejarían de producirse sin fertilizantes son papa, maíz, arroz, etc. En 2020 no hubo problemas en alimentos en la zona rural, pero ahora al no haber una sobreproducción como antes habrá problemas en las ciudades”, dijo Dancourt.

Aquí puede leer los planteamientos de los candidatos al GORE Cusco para el sector agrario.

Los planes de gobierno

El sector agrario seguirá rezagado. Los planes de gobierno de los candidatos al sillón regional de Cusco y Apurímac carecen de propuestas dirigidas a atender las demandas de este sector económico y laboral. La mayoría de planteamiento son frases declarativas y cuando hablan de algún proyecto no consideran ni el cómo ni los plazos de ejecución o implementación.

La mayoría de los postulantes regionales en Cusco y Apurímac reseñaron en sus hojas de vida acciones para impulsar la creación y fortalecimiento de asociaciones de productores agropecuarios y proceso de tecnificación del agro.

Asimismo, el uso de métodos de la agricultura ecológica y uso de fertilizantes orgánicos, creación de una Planta de Fertilizantes en base al gas de Camisea, proyectos de siembra y cosecha de agua, ampliar la frontera agrícola habilitando riego a las tierras eriazas con canales de irrigación, represas, trasvase de ríos, etc.

De igual forma, quieren impulsar las ferias y mercados locales, y mejorar las vías de comunicación para articular a los medianos y pequeños productos con los mercados locales, regionales y nacionales. Toda una declaración de buenas intenciones sin exponer cómo ni en qué tiempo.

Es difícil de entender la poca importancia que le dan las organizaciones políticas y sus postulantes a un sector que ocupa a la mayor cantidad de la población económicamente activa y provee la mayoría de alimentos básicos a los mercados del país.

Estas son las escasas propuestas en materia agraria de los candidatos a la región Apurímac.

Antes de la pandemia

Hasta antes de la pandemia la situación era compleja para los productores agrarios. Empeoró con la llegada de la Covid-19. El reporte más reciente -al 2020- señala que la superficie agrícola de la región Cusco asciende a 351,388 hectáreas, trabajadas por alrededor de 182,058 productores agropecuarios.

Del total de productores, el 38.7 % usan fertilizantes químicos. Son ellos los que han sido los más afectados. A nivel regional el 79.8 % de unidades agropecuarias tienen menos de 5 hectáreas de tierras, mientras que solo el 20,2 % tiene más de esa extensión. Además, solo el 25,4 % de la superficie agrícola cuenta con riego tecnificado.

La papa es el principal producto, se cultiva en 31,403 hectáreas (28.1 %) y en total produce 440,412 toneladas. Le siguen el café (15.7%), maíz amiláceo (11.9 %), cacao (5.3 %), avena forrajera (4.4 %), haba grano seco (3.1 %), alfalfa (2.7 %), maíz choclo (2.6 %), cebada (2.3 %) y olluco (2.1 %).

En la región Apurímac, la superficie agrícola es de 322,732 hectáreas, que son cultivadas por 83,328 productores agropecuarios. El 94.9 % de los productores tienen menos de 5 hectáreas de tierras; solo el 5,1% posee más de esa cantidad.

En esta región, el 32,9 % de productores usan fertilizantes químicos y apenas el 9,2 % de la superficie agrícola cuenta con riego tecnificado. En la región chanka -igual que en Cusco- el principal producto es la papa con 41.7% de las hectáreas sembradas, es decir, 23,023. La producción en esta región era abundante hasta antes de la pandemia con 379,609 toneladas. Le siguen el maíz amiláceo (15.4 %), alfalfa (5.3 %), frejol grano (4.1 %), quinua (3.5 %), olluco (3.1 %), haba grano seco (3 %), kiwicha (2.9 %), trigo (2.5 %) y maíz choclo (2.3 %).

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